Periodistas de a Pie :: 5o aniversario de Desinformémonos

Publicado: 20.11.2014

Periodistas de a Pie es un espacio informativo semanal conducido por reconocidas periodistas, que analizan la realidad nacional desde la trinchera de un periodismo crítico y con compromiso social.

En este programa, las periodistas María Teresa Juárez y Daniela Pastrana entrevistan en el estudio de Rompeviento a Gloria Muñoz y Adazahira Chávez, directora y subdirectora de Desinformémonos.

Programa transmitido el jueves 20 de noviembre de 2014 a las 9pm.

www.rompeviento.tv

Periodistas de a Pie :: Periodistas señalan al Estado Mexicano ante el TPP, como responsable de violentar el derecho a la libertad de expresión

Por: RedacciónPublicado: 19.11.2014

El 12 de noviembre de 2014 Daniela Pastrana directora de la Red de Periodistas de a Pie, presento ante la Audiencia Final de Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP México), la relatoría de los trabajos que llevó a cabo la Audiencia temática Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores, con los caso recabados de acusaciones contra el Estado Mexicano durante los últimos tres años que el TPP México a sesionado en México.

A continuación les compartimos la relatoría completa presentada ante el TPP México, también las puedes ver en video y audio.

Escucha la presentación de la relatoría en la cobertura especial de Ajusco Radio

Watch live streaming video from lostejemedios at livestream.com

Video de la presentación de la Relatoria en Tejemedios en el minuto 30.

Documento de la Audiencia Temática Final: Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores

Texto completo de la relatoría


Ciudad de México, a 12 de noviembre de 2014

Distinguidos miembros del Jurado

Distinguidos miembros del Comité de Garantes

Queridas y queridos compañeros de la Plataforma Social del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos

Las organizaciones sociales y sindicales, colectivos, pueblos, periodistas, académicos y ciudadanos de este país que participamos en la audiencia temática sobre Desinformación, censura y violencia contra los comunicadores venimos a presentar la relatoría de las actividades realizadas en torno a este eje temático del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos.

En octubre de 2011 asumimos el compromiso de sacar adelante los trabajos de esta audiencia, y hoy nos presentamos ante ustedes, juezas y jueces de este tribunal internacional ético y de conciencia, para ratificar lo que dijimos en esa ocasión:

Que la falta de acceso a la información, la concentración monopólica de los medios masivos y la violencia contra los comunicadores afecta de manera muy grave los derechos individuales y colectivos de los mexicanos y va aparejada, prácticamente, a todos los agravios que se presentan en este Tribunal Permanente de los Pueblos: la guerra sucia y la violación de los derechos humanos se encubren bajo bolsones de silencio, que contribuyen con la impunidad, mientras las protestas sociales son permanentemente criminalizadas.

Que el Estado mexicano es el principal responsable de la grave situación de desinformación, censura y violencia contra comunicadores, así como de la generación de zonas de silencio propiciadas por una violencia dirigida a provocar terror, ya que al desviar sus poderes económicos y políticos para garantizar los intereses de empresas privadas sobre la función social propia de la información, viola los derechos de libertad de expresión y acceso a la información de la ciudadanía y propicia la violencia contra periodistas y trabajadores de la comunicación, múltiples formas de menosprecio y discriminación comunicativa contra las radios comunitarias, medios libres y mujeres comunicadoras, así como a los agravios contra la privacidad en Internet.

Que el Estado mexicano, en su afán por asegurar el lucro ilimitado de corporaciones privadas, reprime, obstaculiza y niega sistemáticamente el derecho fundamental de los pueblos a la libertad de expresión y acceso a la información, y mantiene una política de simulación, con la creación de marcos jurídicos que aparentemente responden a las necesidades de las audiencias, pero que no se cumplen –en el mejor de los casos—o que en realidad mantienen los privilegios de unos sectores.

El equipo de trabajo que promovió la Audiencia sobre Desinformación, censura y violencia contra los comunicadores, partió del principio de que la libertad de expresión no se restringe a la capacidad que poseen ciertos grupos privilegiados de difundir su pensamiento y opinión sobre el resto de la sociedad. La comunicación no se limita al campo de la información y de los medios de comunicación, sino remite al espacio de creación de una comunidad. La libertad, cuando se habla de comunicación, no puede restringirse a una concepción mediática de la libertad de expresión. La libertad de comunicación es un derecho de los pueblos que excede el ámbito de lo público estatal y que jamás puede quedar reducida a un ejercicio privado y comercial.

Para fundamentar esta libertad, reivindicamos el derecho a la información. Siguiendo los planteamientos y las experiencias de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, AMEDI, “partimos de la base de que la Libertad de información representa la posibilidad efectiva y real de toda persona de investigar, recibir, producir y difundir información de toda índole a través de cualquier procedimiento o medio de su elección y que para ello es indispensable la plena garantía del Derecho a la información…”

A partir de estas premisas el equipo promotor realizó una serie de foros de diagnóstico con el título Comunicación y Libertad, que se llevaron a cabo entre enero y mayo de 2012. El foro incluyó seis sesiones, en las cuales se trataron temas apremiantes: 1) los monopolios mediáticos, 2) la desinformación y la criminalización mediática de las luchas sociales, 3) la censura y la violencia contra los comunicadores, 4) la situación de las radios comunitarias, 5) derecho a saber y los megaproyectos y 6) las nuevas tecnologías y el derecho a los espacios públicos.

El 30 de octubre de 2012, esos mismos temas se abordaron de forma integral en el Foro Violencia Mediática y Terrorismo de Estado, que se realizó en la Universidad Autónoma Metropolitana. En ese foro se propuso, por primera vez, abordar la interrelación que existe entre todos estos temas.

Dada la naturaleza de los temas abordados y actores involucrados en esta Audiencia, la dinámica de participación y organización de los trabajos fue distinta al del resto de las audiencias. En el caso de los periodistas, por ejemplo, se trata de un gremio que apenas comenzó un proceso de organización independiente, por lo que fue necesario pasar por un proceso de aprendizaje para la documentación de los casos. Sin embargo, es importante destacar que hubo una participación importante de periodistas activos a lo largo del proceso del Tribunal.

Otro problema que fue necesario trabajar es la desconfianza que hay entre sectores de la población civil criminalizados por los medios de comunicación y los propios periodistas, para lo que fue necesario establecer espacios de diálogo entre los distintos grupos participantes.

Con ese objetivo, a lo largo de 2013 se realizaron reuniones bimensuales entre los distintos colectivos y organizaciones participantes de la Audiencia para identificar los casos emblemáticos que pudieran ser presentados ante el Tribunal y encontrar las evidencias que permitieran desmenuzar la complejidad de los problemas relacionados con la Desinformación y censura, cuyos afectados son todos los ciudadanos mexicanos.

Finalmente, el 20 de junio de 2014 se realizó una Pre-audiencia de Criminalización Mediática de la Protesta Social, el 26 de agosto hubo una mesa redonda sobre Monopolios mediáticos y nueva legislación.

La Audiencia temática final sobre Desinformación, censura y violencia contra comunicadores se llevó a cabo del 17 al 19 de septiembre de este año. Las sesiones de trabajo estuvieron articuladas alrededor de cinco ejes principales sobre: monopolios mediáticos; criminalización mediática de la protesta; violencia contra comunicadores y comunicadoras; exclusión de las radios comunitarias y de la sociedad civil, así como agravios al derecho a la privacidad y a la libertad de expresión en Internet. Las denuncias correspondientes a las temáticas enunciadas son presentadas de manera sintética en el apartado que sigue.

El Tribunal escuchó las ponencias de representantes de grupos de comunicadores y asociaciones para la libertad de expresión, periodistas, medios de comunicación independientes y de radios comunitarias, de movimientos estudiantiles, sindicales y populares. Los testimonios dibujaron un cuadro muy amplio de violaciones de la libertad de expresión y de ataques a los comunicadores en México.

En relación con los monopolios mediáticos, la Asociación Mexicana por el Derecho a la Información (AMEDI) expuso su lucha, a lo largo de tres décadas, por contar con una legislación que garantice el derecho a la información. En su exposición mostraron cómo las recientes reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones abrieron la posibilidad de contener el control monopólico de las televisoras y radiodifusoras; sin embargo, la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones canceló, en los hechos, la posibilidad de regular a los monopolios mediáticos. Se encubrió a los monopolios que prevalecen en cada sector, sea en radio, televisión abierta, televisión por cable, telefonía, internet, etc.; tanto como a la propiedad cruzada que prevalece en manos de muy pocas empresas, destacadamente de las que conforman el duopolio televisivo: Televisa y Televisión Azteca. De aquí resulta que, aunque el Grupo Televisa acapara alrededor de 62 por ciento del mercado de la televisión de paga en el país, sus empresas quedan protegidas por la norma contenida en la nueva legislación.

Las reformas aprobadas en el verano de 2014 contravienen varios puntos relevantes que se introdujeron previamente en el texto Constitucional. En primer lugar, la Constitución establece los derechos de las audiencias, pero no existe ningún mecanismo para hacerlos valer y protegerlos; la ley simplemente los sujeta a los “códigos de ética” de los propios concesionarios. En segundo lugar, se limitaron las atribuciones del órgano regulador, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que debiera ser autónomo. En tercer lugar, la ley omite la regulación de los medios públicos, que según el texto constitucional deberían de contar con independencia editorial; autonomía de gestión financiera; garantías de participación ciudadana; reglas claras para la transparencia y rendición de cuentas; defensa de sus contenidos; opciones de financiamiento; pleno acceso a tecnologías, y reglas para la expresión de diversidades ideológicas, étnicas y culturales. Debido a ello, consideramos que el Estado sólo simuló un cambio en las legislaciones para en realidad mantener los privilegios de los monopolios.

En el curso de las audiencias celebradas, el Tribunal escuchó a los representantes de la iniciativa #YoSoy132, un vasto movimiento ciudadano protagonizado principalmente por jóvenes, enfocado en la libertad de expresión y la democratización de los medios de comunicación del país. Este movimiento denunció, en 2012, lo que llamaron la “imposición mediática” del entonces candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto. Con amplia documentación los representantes de #YoSoy132 ilustraron el papel de los grandes medios de difusión televisiva en la construcción de una opinión pública favorable al candidato, mucho antes que el proceso electoral comenzara, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México. Informaron de un convenio entre el candidato y Televisa para promover su figura. Dieron amplios ejemplos de lo que definen como “una descarada manipulación mediática” a lo largo del proceso electoral, denunciando “un claro respaldo de Televisa y Tv Azteca, o sea los integrantes del duopolio que domina en México, a la candidatura de Enrique Peña Nieto”.

El movimiento ofreció también una argumentada crítica a la reforma de Telecomunicaciones aprobada en 2013, por considerarla insuficiente y ajena a su demanda principal: la democratización de la comunicación en México.

La criminalizacion médiatica de movimientos ciudadanos fue ilustrada por varias ponencias ante este Tribunal. Es el caso del Movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de Salvador Atenco, que se opone al proyecto de construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México en sus terrenos. La propuesta presidencial de nuevo aeropuerto, presentada en 2001, fue acompañada por una campaña a su favor en los medios de comunicación, quienes omitieron presentar el punto de vista de la población local, que no tuvo la oportunidad de expresar las razones de su oposición.

Cuando finalmente los medios tomaron nota del conflicto que se estaba produciendo en 2006, coincidieron en descalificar al movimiento “con epítetos como macheteros, vándalos, chantajistas, manipuladores, desestabilizadores, intransigentes e ignorantes, opuestos al progreso y desarrollo”. Las imágenes presentadas en los periódicos relataron en su mayoría únicamente los hechos de violencia, pero “omitían los contextos, causas y actores de los mismos, verdadero origen del conflicto, aunque a veces en páginas interiores aparecían algunas voces a su favor”.

Un video realizado por periodistas independientes fue presentado en el Tribunal y permitió ilustrar el prejuicio común de los medios televisivos, radiofónicos y escritos. En ocasión de un enfrentamiento en las calles de San Salvador Atenco en mayo del 2006, el documental presenta a comentaristas televisivos que califican como “una vergüenza” las protestas e instan directamente a que la policía “termine” con ellas y las reprima.

Imágenes descontextualizadas de pobladores agrediendo a un policía fueron repetidas incesantemente por las grandes cadenas televisivas, ocultando lo que había sucedido antes y los demás acontecimientos de esas horas: los allanamientos, detenciones arbitrarias, golpizas, abusos y vejaciones fueron omitidos, así como las responsabilidades. En ningún momento dieron voz a los protagonistas de las protestas. Así, las cadenas televisivas se erigieron en un tribunal mediático que inculpó a los pobladores y exigía castigo en un tono que reclamaba más bien venganza en lugar de justicia legal, incitando a la represión.

Otro ejemplo de criminalización mediática fue ilustrado por representantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que contaron ante el tribunal los hechos que llevaron a la liquidación forzada de la Compañía estatal Luz y Fuerza del Centro, dedicada a la producción y distribución de energía eléctrica en estados del centro de México. Estos hechos fueron acompañados por una campaña mediática en contra del sindicato, creando en la ciudadanía una opinión favorable a la disolución de la compañía.

Durante el conflicto, los medios continuaron con una sistemática difamación y criminalización de los trabajadores de la compañía, acusando a su sindicato de corrupción y de defender “privilegios”, de ser causa de un enorme dispendio de recursos públicos y de las altas tarifas de la energía eléctrica, en lo que constituía “un discurso de odio” y “una guerra sucia” contra los trabajadores y su sindicato, señalaron los declarantes.

Por otro lado, destacaron un ocultamiento de información, al no revelar que estaba en juego la privatización de la red de fibra óptica de la compañía Luz y Fuerza del Centro, que de esa forma “pasó ilegalmente a la Comisión Federal de Electricidad, la cual la entregó a empresas privadas” trasnacionales. En este caso, la representación tendenciosa y falsa de los hechos por parte de los medios de comunicación comerciales no sólo criminalizó a un movimiento social, el de los trabajadores afiliados al SME, sino que fue instrumento para propiciar decisiones políticas como la privatización de un bien público y que beneficiaban a las mismas cadenas televisivas.

Otro caso que se presentó en la Audiencia Final de clara criminalización mediática fue el movimiento #Masde131. Ellos mostraron cómo se tergiversó la información en ciertos medios de la prensa y televisión cuando el entonces candidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, fue abucheado en su visita a la Universidad Iberoamericana. El hecho se minimizó y se tildó a los jóvenes de provocadores ajenos a la comunidad universitaria, infiltrados, manipulados por partidos de izquierda, lo que motivó que los estudiantes subieran un video a las redes sociales mostrando su credencial de alumnos y denunciando la mentira.

Otros casos expuestos ante este Tribunal coincidieron en describir una situación gravísima de violencia y de intimidación en contra de los comunicadores en México.

La organización Artículo 19 informó de que durante 2013 se registraron y documentaron un total de 330 agresiones de todo tipo contra periodistas, trabajadores de prensa e instalaciones de medios de comunicación en México, lo que implicó un incremento del 59% respecto a 2012. Este ha sido el año con más agresiones documentadas desde 2007.

Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, 7 periodistas han sido asesinados en el desempeño de su actividad profesional. Además, aumentaron las agresiones a periodistas en contexto de protestas sociales.

Otros datos perturbadores que llegaron al Tribunal son que, en 6 de cada 10 casos donde se identificó al perpetrador de agresiones a comunicadores, se trataba de funcionarios de poderes públicos. Además, la impunidad es constante: en 95% de los casos los responsables no son perseguidos.

El Tribunal atendió relatos de casos emblemáticos en este sentido, presentados por la Red de Periodistas de a Pie en el estado de Veracruz. Uno de estos casos es el asesinato de la periodista Regina Martinez Pérez, en Xalapa, que fue tratado por las autoridades como robo o delito pasional y sin que en ningún momento las investigaciones consideraran posibles causas relativas a su trabajo de periodista: “Se prefirió juzgarla como mujer y no hacer justicia”, afirma la ponencia recibida por este Tribunal. Sin embargo un testimonio escrito por la misma periodista meses antes de ser asesinada señalaba que el “clima de terror en el medio periodístico es en todo el estado de Veracruz”. Los denunciantes ligan estos hechos con una constante situación de violencia alrededor del Estado de Veracruz, un territorio estratégico de negocios e industria petroquímica que se ha convertido en zona de guerra entre carteles del crimen organizado y en el que han sido asesinados 17 periodistas en los últimos 10 años.

También señalan que la vulnerabilidad de los periodistas se ve acentuada por una situación laboral muy precaria que afecta a un número considerable de los informadores profesionales, así como un éxodo debido a amenazas y presiones de grupos criminales y de funcionarios del gobierno. Muchos comunicadores han sido despedidos luego de participar en protestas y la mayoría de los reporteros no cuenta con un salario fijo ni seguro social.

Hay que añadir que las mujeres periodistas sufren una discriminación específica, como lo testimonió a este Tribunal el grupo Comunicación e Información de la Mujer (Cimac), que ha registrado 184 casos de violencia contra mujeres periodistas en México entre 2002 y 2013. “La frecuencia de agresiones ha aumentado de manera notable en los últimos años”, añadieron.

La Red Periodistas de a Pie relaciona el aumento de la violencia contra los comunicadores a partir de un factor coyuntural, la llamada estrategia bélica de seguridad en el pasado sexenio, así como con varios factores estructurales: la corrupción y la debilidad generalizada en el sistema de justicia, una complicidad entre los grupos mediáticos más poderosos y el poder político construida durante las décadas de hegemonía del PRI, el servilismo de los directivos de los medios y una preocupante falta de capacitación de los periodistas. La apertura democrática de la prensa observable a partir de los años noventa del pasado siglo no llegó a todo el país, afirmó en su testimonio la Red de Periodistas de a Pie, “el resultado es que en el país se extendieron zonas de silencio forzado en las cuales los grupos delictivos deciden qué se publica y qué no en los medios de comunicación locales”.

A eso hay que agregar que –como en el caso de las reformas a la Ley de Telecomunicaciones–, hay una simulación del Estado en la protección y prevención de agresiones a periodistas y personas defensoras de derechos humanos.

A dos años de creada la Ley de Protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas, el mecanismo no ha actuado y los indicadores revelan un incremento de agresiones y amenazas – físicas, sicológicas, legales y digitales-que ponen en peligro la integridad física, moral y financieras de las periodistas, ya no solo a manos del crimen organizado, sino también por acciones ordenadas y ejecutadas por autoridades locales, estatales o mandos federales contra los trabajadores de la prensa y personas que luchan por la libertad de expresión y el acceso a la información.

Además, la aprobación de mecanismos institucionales de protección de periodistas no ha contenido la escalada de violencia contra comunicadores y mucho menos la impunidad de los agresores, que es la constante durante las últimas tres presidencias.

En los primeros nueve meses de 2014 se documentaron 201 agresiones a periodistas, un promedio de una cada 28 horas.

Completa este cuadro de ataque a los comunicadores y a la libertad de expresión la discriminación sufrida por las Radios Comunitarias y, en general, por el conjunto de los medios comunitarios y de interés social. La oficina mexicana de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc) señaló a este Tribunal la importancia de contar con mecanismos claros y equitativos para la adjudicación de frecuencias radiofónicas, así como garantizar a la comunicación comunitaria y popular mecanismos de sostenibilidad económica.

Sin embargo, hoy la asignación de concesiones sigue mecanismos discrecionales. La ley confina a los medios sociales a sobrevivir en altas bandas de frecuencias FM: “Un verdadero gueto radioeléctrico”, señalaron, tras denunciar que persiste la criminalización de quienes abren una radio sin permiso.

El Tribunal escuchó el caso de la radio Tierra y Libertad, testimoniado por uno de los protagonistas de esta empresa social. La radio nació en 2001, en el marco de un movimiento social de trabajadores y pobladores surgido en los años setenta en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Numerosos intentos de solicitud de un permiso de radiodifusión fueron vanos, contó el representante de la emisora Tierra y Libertad. Este Tribunal escuchó un vívido testimonio de cómo una noche de abril de 2008 la policía irrumpió en la comunidad y, después de forzar la puerta de la radio con mazos, secuestró los equipos de transmisión mientras la población local protestaba, en una situación de tensión muy alta. A los pocos días, dos líderes de la comunidad fueron denunciados por uso ilegal de señal sin concesión; el procedimiento judicial llegó hasta la Suprema Corte. “¿Por qué perseguir la única radio comunitaria de Nuevo León? No les gustaba el hecho de que existiera una voz fuera del control del poder», apuntó el testimonio. “La radio era un espacio para hablar de problemas de interés de la comunidad, temas sociales, educación, ayuda entre los vecinos, incluido un espacio para la población indígena en su propia lengua”, añadió.

Finalmente Radio Tierra y Libertad fue autorizada a emitir con solo 22 Watt de potencia, lo que no permite alcanzar más que una zona reducida de la comunidad. Los promotores de Radio Tierra y Libertad llevaron su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mientras que se limitan las Radios comunitarias, expresión de comunidades locales con finalidades sociales, una batalla decisiva se está desarrollando en la vanguardia de las tecnologías comunicativas. En juego está el control de Internet y de la telefonía móvil, así como la acumulación y comercialización de las ingentes masas de datos que estos acumulan. El testimonio de la directora de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), Primavera Téllez, ilustró la situación existente en México en materia de protección de la privacidad de los ciudadanos. La ley de telecomunicaciones en vigor en el país desde el pasado julio del 2014 otorga al Estado un control masivo sobre los servicios de Internet y acaba con la neutralidad de la red sujetando a criterios de mercado la gestión del tráfico. El Estado podrá bloquear el acceso a contenidos o servicios en Internet, así como suspender la señal telefónica en casos de seguridad pública y nacional. Además, la ley obliga a los gestores de servicios de telecomunicación a guardar metadatos de los usuarios por un plazo de hasta dos años, proporcionando la localización geográfica en tiempo real de cualquier dispositivo, así como los datos de los usuarios, que estarán a la disposición de agencias estatales sin necesidad de orden judicial. Todo esto perjudica gravemente la libertad de difundir opiniones e información, así como el derecho a la privacidad de los ciudadanos.

Los casos presentados en esta Audiencia llevó a los jueces a plantear lo siguiente: los testimonios de personas y organizaciones agraviadas dejaron en claro que la relación entre poder político y medios de comunicación se sustenta en una suerte de simbiosis orientada al control, manipulación y sometimiento de una gran parte de la sociedad mexicana, que sólo en contados casos ejerce su derecho a informarse oportuna, veraz y acertadamente de lo que ocurre en el país y en el mundo.

La extremada concentración de los medios de comunicación en unas cuantas manos, dos empresas televisivas nacionales y trece familias que controlan la radio en todo el país, por ejemplo, propicia la sistemática violación del derecho a la información y de la libertad de expresión. El 92% de las señales televisivas está en manos del duopolio televisivo mercantil Televisa-TV Azteca, que además maneja publicaciones impresas, editoriales, casas productoras, portales de internet, servicios telefónicos, televisión por cable y vía satélite, casinos, bancos, casas de préstamos, en el curso de una actividad mercantil ligada a muchas otras empresas de cualidad financiera y bursátil.

Los testimonios recogidos por este Tribunal documentaron cómo el ejercicio del poder político en México atiende en innumerables ocasiones el mandato que la televisión mercantil impone a los tres Poderes Constitucionales que conforman a una república democrática: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Las acusaciones y testimonios que este Tribunal tuvo la oportunidad de conocer documentaron que este contexto mediático se relaciona con un monopolio político ejercido durante más de ochenta años por el Partido Revolucionario Institucional, hoy nuevamente en el poder presidencial, formación que entregó frecuencias radioeléctricas al margen de toda normatividad a unos cuantos de sus amigos y aliados. Así, desde los años cincuenta del pasado siglo, la televisión se convirtió en la herramienta del régimen para contener y reprimir la protesta social, criminalizándola y exigiendo para ella la represión y la cárcel. Al mismo tiempo, la comunicación televisiva se convirtió en la plataforma fundamental para la producción y socialización de formas de vida e inclinaciones morales acordes con el credo ideológico y el modelo de sociedad impuesto desde las instancias de gobierno del país y los grupos económicos dominantes.

No exageraba el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, cuando dijo a la revista “Proceso” que él y Televisa eran “soldados del Presidente y del PRI”. Sin embargo, la relación se invirtió, según los testimonios basados en estudios de la Universidad Autónoma Metropolitana: de ser Televisa y su dueño soldados del Presidente, a ser el Presidente soldado de Televisa junto con los otros poderes constitucionales (Legislativo y Judicial).

La llamada Ley Televisa de 2006, que entregaba de hecho la propiedad del espectro radioeléctrico a Televisa y a TV Azteca, así como la reciente reforma de telecomunicaciones que derivó en un fiasco para los esperanzados en que el entendimiento de la hegemonía estatal del poder se sobrepusiera a la de los medios, son hechos contundentes en ese sentido.

Para comprender el origen de la reforma en telecomunicaciones consumada en julio de 2014 es indispensable considerar lo que representó en el contexto que se describe la rebelión ciudadana de 2012, protagonizada por el movimiento #YoSoy132. Por primera vez en la historia de México, multitudes ciudadanas tomaron las calles reclamando la democratización de los medios de comunicación y el fin del control priísta de la sociedad.

A lo largo de 2013, se intensificó la lucha por lograr una reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Cuando el gobierno federal anunció su intención de promover una reforma, más de 300 organizaciones y alrededor de 200 personalidades apoyaron una iniciativa, que recogía muchos de los planteamientos que habían sostenido la AMEDI y otras agrupaciones de la sociedad civil a lo largo de sus muchos años de pugnar por la democratización de los medios. La reforma constitucional, en efecto, enunció varios de los temas que reclamaban las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, en 2014, cuando se aprobó la legislación secundaria, en ella se limitaron los derechos y se cancelaron los avances asentados en la Constitución. Los legisladores impusieron normas restrictivas a espaldas de las protestas multitudinarias, que dieron lugar a la formación del Frente por la Comunicación Democrática, a intensas campañas virtuales y a una cadena humana que cercó los sitios emblemáticos de los poderes político y mediático en la ciudad de México.

La reforma en telecomunicaciones promovida por el sistema de partidos en México y las industrias mediáticas, concebida aparentemente como un intento de disminuir el poder paralelo de los monopolios de la radiodifusión y de la telefonía, contribuye decisivamente al arrinconamiento y marginalización de los medios de carácter comunitario y de cualidad social al margen de la racionalidad del beneficio económico y la comercialización. A las radios comunitarias e indígenas se les ha impuesto exigencias semejantes y aún más estrictas que a las concesiones privadas para obtener una frecuencia en el espectro o para conservarla. En este sentido, es ridícula la potencia de veinte watts que se les concede para transmitir, por ejemplo, mientras se les niega toda posibilidad de acceder a recursos publicitarios que permitan su sostenibilidad. Una auténtica trama jurídica y administrativa que, junto a la hostilización, la persecución de radialistas, la agresión policíaca militar o de grupos vandálicos, atrapan y ahogan a los proyectos comunicativos de carácter comunitario.

Amén de apuntalar el monopolio mediático, la reforma asegura y dota de legitimidad jurídica a la vigilancia masiva de Internet por parte de las autoridades, así como recoge explícitamente el control de la telefonía celular y fija, la fibra óptica, los servicios satelitales para geolocalizar a los usuarios en tiempo real y, eventualmente, la potestad gubernamental para bloquear por razones de seguridad nacional la transmisión de señales en actos de carácter masivo o de protesta social, pudiendo censurar previamente contenidos de Internet. Según el nuevo marco jurídico en materia de comunicación, los concesionarios, es decir, las empresas, están obligadas a prestar esos servicios de espionaje y localización a petición de diversas autoridades, pero sin que sea requisito contar con una orden judicial, y viéndose obligadas a conservar los datos de los usuarios al menos por dos años.

De los hechos expuestos, testimonios y pruebas presentadas durante los dos días previos de Audiencia, se desprende la violación de diversos derechos fundamentales contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en múltiples instrumentos jurídicos regionales e internacionales relativos a la comunicación, la información y los derechos de los comunicadores y periodistas.

El dictamen de los jueces de esta audiencia hizo hincapié sobre un aspecto importante: la mercantilización de la esfera de la comunicación en el país que le ha arrebatado de forma dramática su naturaleza de servicio público a los medios de comunicación despojando a los ciudadanos y ciudadanas de su cualidad de usuarios participantes de un servicio y convirtiéndolos en meros objetos de negocio sujetos a los intereses de las compañías mediáticas.

La transformación de los ciudadanos y ciudadanas, en tanto que usuarios y productores de la comunicación y la información mediáticas, en meras audiencias y consumidores, les niega la participación en la toma de decisiones y en la configuración de la cualidad de los contenidos mediáticos. La sociedad se ve despojada por completo de la comunicación y la información mediáticas y, por lo tanto del ejercicio de la democracia.

La gravedad del déficit democrático y de vulneración sistemática de los derechos humanos en materia de comunicación e información mediáticas, encuentra en el problema de la violencia uno de sus elementos de mayor intensidad. En el contexto de una destrucción generalizada del tejido social del país, el ecosistema mediático y de comunicación se ve afectado de manera alarmante y dramática por una violencia que posee un carácter dual: por un lado, una violencia directa contra la libertad de expresión y de información que toca de manera más dolorosa a los profesionales del periodismo y a los ciudadanos que participan del denominado tercer sector de la comunicación, fundamentalmente iniciativas de comunicación social de naturaleza comunitaria; por otro lado, una violencia simbólica que impone un discurso, unas narrativas mediáticas y unos imaginarios que diseminan en la sociedad valores, formas de subjetivación, modos de vida e inclinaciones éticas, en definitiva, una cultura, afín al modelo económico imperante y a los regímenes de existencia que éste impone.

En el caso de la violencia directa contra comunicadores, medios y trabajadores de la información, la situación se presenta como insostenible y de una gravedad extrema. El clima de miedo e impunidad en el que se opera la violencia contra periodistas e informadores impone, además, un régimen de censura – mediante el control de la publicidad oficial– y de autocensura – derivada de la violencia– que establece auténticas zonas de silencio informativo en el país.

A esta violencia directa hay que sumarle la existencia de una práctica mediática de violencia simbólica y de producción de lo sensible que atenaza y encierra la producción y circulación de imaginarios acorde con el modelo cultural hegemónico ligado a los intereses de las élites económicas y políticas del país. Los formatos mediáticos de entretenimiento y las narrativas de ficción ocupan un lugar determinante en esta producción hegemónica de imaginarios que marginalizan y silencian toda forma de subjetivación alternativa y todo ejercicio cultural de disenso. El formato de telenovela, en cuya producción el duopolio Televisa-TV Azteca aparece como referente mundial, constituye en México uno de los fenómenos que de manera más plástica y precisa expresa la cualidad de imaginarios y formas de subjetivación. Un formato televisivo que, más allá de su hegemonía discursiva y económica en el campo mediático, demuestra su relevancia simbólica en un país cuyo presidente ha contraído matrimonio con una de las estrellas más importantes de la telenovela.

Finalmente, es necesario agregar que después de la situación relatada en la Audiencia se han registrado acontecimientos que indican que la grave situación que se ha documentado puede agravarse aún más.

Uno de esos acontecimientos es el caso de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, atacados el pasado 26 de septiembre, en Iguala, Guerrero, por policías municipales que dio como resultado el asesinato de 6 personas y la desaparición forzada de 43 normalistas. Este hecho, que ha conmocionado a la sociedad y la comunidad internacional y que se ha definido por muchos analistas como un crimen de Estado, evidencia que la criminalización mediática de la protesta se mantiene, no sólo hacia los normalistas sino también hacia sus familias y los sectores de la población que se han unido para exigir justicia. En gran parte de los medios de comunicación han surgido juicios peyorativos hacia los estudiantes, tildándolos de estar ligados con el crimen organizado o de ser guerrilleros. Se editan frecuentemente imágenes de marchas pacíficas con imágenes de acciones violentas, como las del incendio de una estación del Metrobús que ocurrió el miércoles 5 de noviembre, a más de 20 kilómetros de distancia de la marcha, generando además la idea de que las manifestaciones son violentas.

El segundo caso al que queremos hacer mención es el de la tuitera, la Doctora María del Rosario Fuentes Rubio (@Miut3), activista que publicaba para Valor por Tamaulipas, una cuenta en donde se alerta a los ciudadanos sobre situaciones riesgosas ligadas a la delincuencia organizada de la zona. María del Rosario se encargaba de denunciar estos hechos vía Twitter, para informar y prevenir a sus seguidores, pero su trabajo terminó el 16 de octubre del presente año, cuando fue secuestrada y asesinada, las fotos de sus últimos momentos fueron publicadas en su propia cuenta de Twitter acompañadas de mensajes de advertencia a sus seguidores. El caso de la doctora María Rosario está inserto en el mismo contexto que el de Ayotzinapa, donde gobierna la total impunidad y se puede atentar de esta manera a la libertad de expresión y a los derechos humanos de los ciudadanos.

Acusaciones

Al Estado mexicano

Por violar los derechos de libre expresión y a la información. Señalamos al Estado Mexicano como responsable de violentar el derecho a la libertad de expresión, garantizado por el artículo 6° y 7° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Por violar los principios de igualdad ante la ley y no discriminación al momento de legislar en materia de Telecomunicaciones, favoreciendo al emporio mediático en detrimento de los derechos de la ciudadanía y comunidades a operar sus propios medios de comunicación

Por promover el empoderamiento del monopolio televisivo conformado por Televisa y TvAzteca a lo largo de las últimas cinco décadas, al grado extremo de que hoy en día este poder fáctico ha comenzado a ejercer funciones que competen al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Por no generar un marco jurídico y reglamentario que asegure el derecho a réplica o libertad de expresión en un sentido más pleno, por no crear una instancia en donde se defiendan los derechos de las audiencias y por hacer un uso abusivo en los controles de las frecuencias radioeléctricas, evitando que comunidades y ciudadanía puedan acceder a ellas, obstaculizando la creación y operación de radios comunitarias y creando con ello una mordaza invisible que atenta contra la libre expresión. Incumpliendo con sus deberes de respeto y garantía.

Por ignorar las demandas ciudadanas que fueron expuestas distintos movimientos exigían la necesidad de democratizar el espectro radioeléctrico.

Por haber fallado para proteger y prevenir las agresiones y la violencia contra las y los periodistas, permitiendo la impunidad y por participar directa e indirectamente en las comisión de los crímenes denunciados en esta audiencia.

Por no garantizar el cumplimiento de la ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, en particular a las que ejercen el periodismo y por permitir y mantener la impunidad cuando se ejerció violencia contra ellas a través de amenazas, detenciones arbitrarias, delitos de difamación, calumnia o injuria e intimidación y en los casos de violencia feminicida.

Al presidente Enrique Peña Nieto y a la Procuraduría General de la República

Por omisión para ejercer facultades legales de atracción de casos de periodistas asesinados, desaparecidos y agredidos.

Al Instituto Federal Electoral, ahora Instituto Nacional Electoral

Por no haber garantizado las condiciones necesarias para promover la realización de una jornada electoral digna de una democracia auténtica y permitir que la candidatura de Enrique Peña Nieto rebasara los topes legales fijados a los gastos de campaňa de los candidatos presidenciales.

Al Poder Ejecutivo y a las Cámaras legislativas del H. Congreso de la Unión

Por incumplir la disposición constitucional de regular los servicios públicos de telecomunicaciones y radiodifusión en beneficio del interés general que limitaran el poder de los actuales poderes fácticos en materia de televisión abierta. Las cámaras legislativas fueron complacientes con dicha propuesta que encubre omisión legal en materia de límites a la concentración de frecuencias, concesionamiento y propiedad cruzada, que deja intocados a los actuales consorcios mediáticos, en detrimento de los derechos fundamentales de libertad de expresión y derecho a la información.

Al Poder Ejecutivo Federal

Por haber enviado una Iniciativa de ley que violenta los Derechos Humanos, como son: la libertad de expresión, acceso a la información, derecho a la información, libre acceso a internet y derecho a la privacidad.

A la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Por abstenerse de decidir sobre la inconstitucionalidad de las leyes aprobadas.

Al poder legislativo

Por persistir en la criminalización de las y los comunicadores comunitarios, manteniendo vigente el artículo 150 de la Ley General de Bienes Nacionales para quien haga uso del espectro radioeléctrico sin permiso, permitir su prisión y encarcelamiento.

Al Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales

Por erigirse erróneamente como Tribunal al decidir que lo dispuesto en la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones no era de su competencia, cuando el anterior Pleno de comisionados si lo hizo ante la Suprema Corte y quienes están hoy como Comisionados no presentaron Acción de Inconstitucionalidad en defensa de la privacidad y datos personales de la ciudadania que sí son de su competencia.

A la Comisión Nacional de Derechos Humanos

Por no pronunciarse al respecto, de las graves violaciones a los Derechos Humanos aprobados en la Ley, por no emitir medidas cautelares adecuadas en tiempo y forma para la protección de los periodistas agredidos y amenazados y por omisión en la investigación de las agresiones perpetradas contra las y los comunicadores.

A la Secretaria de Gobernación

Por usar de forma abusiva el derecho penal para criminalizar y acallar a voces disidentes en las radios comunitarias y en los medios libres.

A los gobiernos locales, como el de Veracruz y el gobierno del D.F.,

Por bloquear el derecho a la información y a la libertad de expresión, por no emprender acciones preventivas de protección, obstaculizar investigaciones y criminalizar a los periodistas agredidos o asesinados.

Al monopolio mediático de las cadenas de televisión Televisa y Televisión Azteca y la Organización Editorial Mexicana y al Grupo Milenio

Por criminalizar la protesta social y cancelar el derecho a la información y la libertad de expresión a través de los siguientes mecanismos: mentir flagrantemente, tergiversar y ocultar información, por no otorgar el derecho de réplica, por generar campañas de linchamiento contra los comunicadores, los movimientos sociales y los sindicatos; por orquestar junto con los gobiernos municipales, estatales y federales una estrategia de legitimación de la represión que implicó violaciones severas a los derechos humanos.

A los sicarios periodísticos de las empresas mediáticas

Por criminalizar a los movimientos sociales y atacar los derechos de los trabajadores.

Petición

Finalmente, pedimos a ustedes, miembros del jurado del Tribunal Permanente de los Pueblos, que reciban nuestra acusación, se solidaricen con nuestra lucha y atiendan en la medida de sus capacidades nuestra demanda de justicia. De manera especial, pedimos al Tribunal que nos ayude a visibilizar la grave situación de desinformación que padecemos las y los mexicanos.


La audiencia final del TPP México se llevó a cabo del 12 al 15 de noviembre de 2014 en las instalaciones del Centro Universitario Cultural, A.C., ubicado en Odontología 35, Col, Copilco Universidad en la delegación Coyoacán D. F.


Periodistas señalan al Estado Mexicano ante el TPP, como responsable de violentar el derecho a la libertad de expresión

El 12 de noviembre de 2014 Daniela Pastrana directora de la Red de Periodistas de a Pie, presento ante la Audiencia Final de Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP México), la relatoría de los trabajos que llevó a cabo la Audiencia temática Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores, con los caso recabados de acusaciones contra el Estado Mexicano durante los últimos tres años que el TPP México a sesionado en México.

A continuación les compartimos la Relatoría de la Audiencia Temática Final: Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores presentada ante el TPP Capítulo México.

Red de Periodistas de A Pie · Audiencia Temática Final del TPP: Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores

Escucha la presentación de la relatoría en la cobertura especial de Ajusco Radio


Ciudad de México, a 12 de noviembre de 2014

Distinguidos miembros del Jurado

Distinguidos miembros del Comité de Garantes

Queridas y queridos compañeros de la Plataforma Social del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos

Las organizaciones sociales y sindicales, colectivos, pueblos, periodistas, académicos y ciudadanos de este país que participamos en la audiencia temática sobre Desinformación, censura y violencia contra los comunicadores venimos a presentar la relatoría de las actividades realizadas en torno a este eje temático del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos.

En octubre de 2011 asumimos el compromiso de sacar adelante los trabajos de esta audiencia, y hoy nos presentamos ante ustedes, juezas y jueces de este tribunal internacional ético y de conciencia,  para ratificar lo que dijimos en esa ocasión:

Que la falta de acceso a la información, la concentración monopólica de los medios masivos y la violencia contra los comunicadores afecta de manera muy grave los derechos individuales y colectivos de los mexicanos y va aparejada, prácticamente, a todos los agravios que se presentan en este Tribunal Permanente de los Pueblos: la guerra sucia y la violación de los derechos humanos se encubren bajo bolsones de silencio, que contribuyen con la impunidad, mientras las protestas sociales son permanentemente criminalizadas.

Que el Estado mexicano es el principal responsable de la grave situación de desinformación, censura y violencia contra comunicadores, así como de la generación de zonas de silencio propiciadas por una violencia dirigida a provocar terror, ya que al desviar sus poderes económicos y políticos para garantizar los intereses de empresas privadas sobre la función social propia de la información, viola los derechos de libertad de expresión y acceso a la información de la ciudadanía y propicia la violencia contra periodistas y trabajadores de la comunicación, múltiples formas de menosprecio y discriminación comunicativa contra las radios comunitarias, medios libres y mujeres comunicadoras, así como a los agravios contra la privacidad en Internet.

Que el Estado mexicano, en su afán por asegurar el lucro ilimitado de corporaciones privadas, reprime, obstaculiza y niega sistemáticamente el derecho fundamental de los pueblos a la libertad de expresión y acceso a la información, y mantiene una política de simulación, con la creación de marcos jurídicos que aparentemente responden a las necesidades de las audiencias, pero que no se cumplen –en el mejor de los casos—o que en realidad mantienen los privilegios de unos sectores.

El equipo de trabajo que promovió la Audiencia sobre Desinformación, censura y violencia contra los comunicadores, partió del principio de que la libertad de expresión no se restringe a la capacidad que poseen ciertos grupos privilegiados de difundir su pensamiento y opinión sobre el resto de la sociedad. La comunicación no se limita al campo de la información y de los medios de comunicación, sino remite al espacio de creación de una comunidad. La libertad, cuando se habla de comunicación, no puede restringirse a una concepción mediática de la libertad de expresión. La libertad de comunicación es un derecho de los pueblos que excede el ámbito de lo público estatal y que jamás puede quedar reducida a un ejercicio privado y comercial.

Para fundamentar esta libertad, reivindicamos el derecho a la información. Siguiendo los planteamientos y las experiencias de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, AMEDI, “partimos de la base de que la Libertad de información representa la posibilidad efectiva y real de toda persona de investigar, recibir, producir y difundir información de toda índole a través de cualquier procedimiento o medio de su elección y que para ello es indispensable la plena garantía del Derecho a la información…”

A partir de estas premisas el equipo promotor realizó una serie de foros de diagnóstico con el título Comunicación y Libertad, que se llevaron a cabo entre enero y mayo de 2012. El foro incluyó seis sesiones, en las cuales se trataron temas apremiantes: 1) los  monopolios mediáticos, 2) la desinformación y la criminalización mediática de las luchas sociales, 3) la censura y la violencia contra los comunicadores, 4) la situación de las radios comunitarias, 5) derecho a saber y los megaproyectos y 6) las nuevas tecnologías y el derecho a los espacios públicos.

El 30 de octubre de 2012, esos mismos temas se abordaron de forma integral en el Foro Violencia Mediática y Terrorismo de Estado, que se realizó en la Universidad Autónoma Metropolitana. En ese foro se propuso, por primera vez, abordar la interrelación que existe entre todos estos temas.

Dada la naturaleza de los temas abordados y actores involucrados en esta Audiencia, la dinámica de participación y organización de los trabajos fue distinta al del resto de las audiencias. En el caso de los periodistas, por ejemplo, se trata de un gremio que apenas comenzó un proceso de organización independiente, por lo que fue necesario pasar por un proceso de aprendizaje para la documentación de los casos. Sin embargo, es importante destacar que hubo una participación importante de periodistas activos a lo largo del proceso del Tribunal.

Otro problema que fue necesario trabajar es la desconfianza que hay entre sectores de la población civil criminalizados por los medios de comunicación y los propios periodistas, para lo que fue necesario establecer espacios de diálogo entre los distintos grupos participantes.

Con ese objetivo, a lo largo de 2013 se realizaron reuniones bimensuales entre los distintos colectivos y organizaciones participantes de la Audiencia para identificar los casos emblemáticos que pudieran ser presentados ante el Tribunal y encontrar las evidencias que permitieran desmenuzar la complejidad de los problemas relacionados con la Desinformación y censura, cuyos afectados son todos los ciudadanos mexicanos.

Finalmente, el 20 de junio de 2014 se realizó una Pre-audiencia de Criminalización Mediática de la Protesta Social, el 26 de agosto hubo una mesa redonda sobre Monopolios mediáticos y nueva legislación.

La Audiencia temática final sobre Desinformación, censura y violencia contra comunicadores se llevó a cabo del 17 al 19 de septiembre de este año. Las sesiones de trabajo estuvieron articuladas alrededor de cinco ejes principales sobre: monopolios mediáticos; criminalización mediática de la protesta; violencia contra comunicadores y comunicadoras; exclusión de las radios comunitarias y de la sociedad civil, así como agravios al derecho a la privacidad y a la libertad de expresión en Internet. Las denuncias correspondientes a las temáticas enunciadas son presentadas de manera sintética en el apartado que sigue.

El Tribunal escuchó las ponencias de representantes de grupos de comunicadores y asociaciones para la libertad de expresión, periodistas, medios de comunicación independientes y de radios comunitarias, de movimientos estudiantiles, sindicales y populares. Los testimonios dibujaron un cuadro muy amplio de violaciones de la libertad de expresión y de ataques a los comunicadores en México.

En relación con los monopolios mediáticos, la Asociación Mexicana por el Derecho a la Información (AMEDI) expuso su lucha, a lo largo de tres décadas, por contar con una legislación que garantice el derecho a la información. En su exposición mostraron cómo las recientes reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones abrieron la posibilidad de contener el control monopólico de las televisoras y radiodifusoras; sin embargo, la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones canceló, en los hechos, la posibilidad de regular a los monopolios mediáticos. Se encubrió a los monopolios que prevalecen en cada sector, sea en radio, televisión abierta, televisión por cable, telefonía, internet, etc.; tanto como a la propiedad cruzada que prevalece en manos de muy pocas empresas, destacadamente de las que conforman el duopolio televisivo: Televisa y Televisión Azteca. De aquí resulta que, aunque el Grupo Televisa acapara alrededor de 62 por ciento del mercado de la televisión de paga en el país, sus empresas quedan protegidas por la norma contenida en la nueva legislación.

Las reformas aprobadas en el verano de 2014 contravienen varios puntos relevantes que se introdujeron previamente en el texto Constitucional. En primer lugar, la Constitución establece los derechos de las audiencias, pero no existe ningún mecanismo para hacerlos valer y  protegerlos; la ley simplemente los sujeta a los “códigos de ética” de los propios concesionarios. En segundo lugar, se limitaron las atribuciones del órgano regulador, el Instituto Federal de Telecomunicaciones,  que debiera ser autónomo. En tercer lugar, la ley omite la regulación de los medios públicos, que según el texto constitucional deberían de contar con independencia editorial; autonomía de gestión financiera; garantías de participación ciudadana; reglas claras para la transparencia y rendición de cuentas; defensa de sus contenidos; opciones de financiamiento; pleno acceso a tecnologías, y reglas para la expresión de diversidades ideológicas, étnicas y culturales. Debido a ello, consideramos que el Estado sólo simuló un cambio en las legislaciones para en realidad mantener los privilegios de los monopolios.

En el curso de las audiencias celebradas, el Tribunal escuchó a los representantes de la iniciativa #YoSoy132, un vasto movimiento ciudadano protagonizado principalmente por jóvenes, enfocado en la libertad de expresión y la democratización de los medios de comunicación del país. Este movimiento denunció, en 2012, lo que llamaron la “imposición mediática” del entonces candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto. Con amplia documentación los representantes de #YoSoy132 ilustraron el papel de los grandes medios de difusión televisiva en la construcción de una opinión pública favorable al candidato, mucho antes que el proceso electoral comenzara, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México. Informaron de un convenio entre el candidato y Televisa para promover su figura. Dieron amplios ejemplos de lo que definen como “una descarada manipulación mediática” a lo largo del proceso electoral, denunciando “un claro respaldo de Televisa y Tv Azteca, o sea los integrantes del duopolio que domina en México, a la candidatura de Enrique Peña Nieto”.

El movimiento ofreció también una argumentada crítica a la reforma de Telecomunicaciones aprobada en 2013, por considerarla insuficiente y ajena a su demanda principal: la democratización de la comunicación en México.

La criminalizacion médiatica de movimientos ciudadanos fue ilustrada por varias ponencias ante este Tribunal. Es el caso del Movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de Salvador Atenco, que se opone al proyecto de construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México en sus terrenos. La propuesta presidencial de nuevo aeropuerto, presentada en 2001, fue acompañada por una campaña a su favor en los medios de comunicación, quienes omitieron presentar el punto de vista de la población local, que no tuvo la oportunidad de expresar las razones de su oposición.

Cuando finalmente los medios tomaron nota del conflicto que se estaba produciendo en 2006, coincidieron en descalificar al movimiento “con epítetos como macheteros, vándalos, chantajistas, manipuladores, desestabilizadores, intransigentes e ignorantes, opuestos al progreso y desarrollo”. Las imágenes presentadas en los periódicos relataron en su mayoría únicamente los hechos de violencia, pero “omitían los contextos, causas y actores de los mismos, verdadero origen del conflicto, aunque a veces en páginas interiores aparecían algunas voces a su favor”.

Un video realizado por periodistas independientes fue presentado en el Tribunal y permitió ilustrar el prejuicio común de los medios televisivos, radiofónicos y escritos. En ocasión de un enfrentamiento en las calles de San Salvador Atenco en mayo del 2006, el documental presenta a comentaristas televisivos que califican como “una vergüenza” las protestas e instan directamente a que la policía “termine” con ellas y las reprima.

Imágenes descontextualizadas de pobladores agrediendo a un policía fueron repetidas incesantemente por las grandes cadenas televisivas, ocultando lo que había sucedido antes y los demás acontecimientos de esas horas: los allanamientos, detenciones arbitrarias, golpizas, abusos y vejaciones fueron omitidos, así como las responsabilidades. En ningún momento dieron voz a los protagonistas de las protestas. Así, las cadenas televisivas se erigieron en un tribunal mediático que inculpó a los pobladores y exigía castigo en un tono que reclamaba más bien venganza en lugar de justicia legal, incitando a la represión.

Otro ejemplo de criminalización mediática fue ilustrado por representantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que contaron ante el tribunal los hechos que llevaron a la liquidación forzada de la Compañía estatal Luz y Fuerza del Centro, dedicada a la producción y distribución de energía eléctrica en estados del centro de México. Estos hechos fueron acompañados por una campaña mediática en contra del sindicato, creando en la ciudadanía una opinión favorable a la disolución de la compañía.

Durante el conflicto, los medios continuaron con una sistemática difamación y criminalización de los trabajadores de la compañía,  acusando a su sindicato de corrupción y de defender “privilegios”, de ser causa de un enorme dispendio de recursos públicos y de las altas tarifas de la energía eléctrica, en lo que constituía “un discurso de odio” y “una guerra sucia” contra los trabajadores y su sindicato, señalaron los declarantes.

Por otro lado, destacaron un ocultamiento de información, al no revelar que estaba en juego la privatización de la red de fibra óptica de la compañía Luz y Fuerza del Centro, que de esa forma “pasó ilegalmente a la Comisión Federal de Electricidad, la cual la entregó a empresas privadas” trasnacionales. En este caso, la representación tendenciosa y falsa de los hechos por parte de los medios de comunicación comerciales no sólo criminalizó a un movimiento social, el de los trabajadores afiliados al SME, sino que fue instrumento para propiciar decisiones políticas como la privatización de un bien público y que beneficiaban a las mismas cadenas televisivas.

Otro caso que se presentó en la Audiencia Final de clara criminalización mediática fue el  movimiento #Masde131. Ellos mostraron cómo se tergiversó la información en ciertos medios de la prensa y televisión cuando el entonces candidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, fue abucheado en su visita a la Universidad Iberoamericana. El hecho se minimizó y se tildó a los jóvenes de provocadores ajenos a la comunidad universitaria, infiltrados, manipulados por partidos de izquierda, lo que motivó que los estudiantes subieran un video a las redes sociales mostrando su credencial de alumnos y denunciando la mentira.

Otros casos expuestos ante este Tribunal coincidieron en describir una situación gravísima de violencia y de intimidación en contra de los comunicadores en México.

La organización Artículo 19 informó de que durante 2013 se registraron y documentaron un total de 330 agresiones de todo tipo contra periodistas, trabajadores de prensa e instalaciones de medios de comunicación en México, lo que implicó un incremento del 59% respecto a 2012. Este ha sido el año con más agresiones documentadas desde 2007.

Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, 7 periodistas han sido asesinados en el desempeño de su actividad profesional. Además, aumentaron las agresiones a periodistas en contexto de protestas sociales.

Otros datos perturbadores que llegaron al Tribunal son que, en 6 de cada 10 casos donde se identificó al perpetrador de agresiones a comunicadores, se trataba de funcionarios de poderes públicos. Además, la impunidad es constante: en 95% de los casos los responsables no son perseguidos.

El Tribunal atendió relatos de casos emblemáticos en este sentido, presentados por la Red de Periodistas de a Pie en el estado de Veracruz. Uno de estos casos es el asesinato de la periodista Regina Martinez Pérez, en Xalapa, que fue tratado por las autoridades como robo o delito pasional y sin que en ningún momento las investigaciones consideraran posibles causas relativas a su trabajo de periodista: “Se prefirió juzgarla como mujer y no hacer justicia”, afirma la ponencia recibida por este Tribunal. Sin embargo un testimonio escrito por la misma periodista meses antes de ser asesinada señalaba que el “clima de terror en el medio periodístico es en todo el estado de Veracruz”. Los denunciantes ligan estos hechos con una constante situación de violencia alrededor del Estado de Veracruz, un territorio estratégico de negocios e industria petroquímica que se ha convertido en zona de guerra entre carteles del crimen organizado y en el que han sido asesinados 17 periodistas en los últimos 10 años.

También señalan que la vulnerabilidad de los periodistas se ve acentuada por una situación laboral muy precaria que afecta a un número considerable de los informadores profesionales, así como un éxodo debido a amenazas y presiones de grupos criminales y de funcionarios del gobierno. Muchos comunicadores han sido despedidos luego de participar en protestas y la mayoría de los reporteros no cuenta con un salario fijo ni seguro social.

Hay que añadir que las mujeres periodistas sufren una discriminación específica, como lo testimonió a este Tribunal el grupo Comunicación e Información de la Mujer (Cimac), que ha registrado 184 casos de violencia contra mujeres periodistas en México entre 2002 y 2013. “La frecuencia de agresiones ha aumentado de manera notable en los últimos años”, añadieron.

La Red Periodistas de a Pie relaciona el aumento de la violencia contra los comunicadores a partir de un factor coyuntural, la llamada estrategia bélica de seguridad en el pasado sexenio, así como con varios factores estructurales: la corrupción y la debilidad generalizada en el sistema de justicia, una complicidad entre los grupos mediáticos más poderosos y el poder político construida durante las décadas de hegemonía del PRI, el servilismo de los directivos de los medios y una preocupante falta de capacitación de los periodistas. La apertura democrática de la prensa observable a partir de los años noventa del pasado siglo no llegó a todo el país, afirmó en su testimonio la Red de Periodistas de a Pie, “el resultado es que en el país se extendieron zonas de silencio forzado en las cuales los grupos delictivos deciden qué se publica y qué no en los medios de comunicación locales”.

A eso hay que agregar que –como en el caso de las reformas a la Ley de Telecomunicaciones–, hay una simulación del Estado en la protección y prevención de agresiones a periodistas y personas defensoras de derechos humanos.

A dos años de creada la Ley de Protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas, el mecanismo no ha actuado y los indicadores revelan un incremento de agresiones y amenazas – físicas, sicológicas, legales y digitales-que ponen en peligro la integridad física, moral y financieras de las periodistas, ya no solo a manos del crimen organizado, sino también por acciones ordenadas y ejecutadas por autoridades locales, estatales o mandos federales contra los trabajadores de la prensa y personas que luchan por la libertad de expresión y el acceso a la información.

Además, la aprobación de mecanismos institucionales de protección de periodistas no ha contenido la escalada de violencia contra comunicadores y mucho menos la impunidad de los agresores, que es la constante durante las últimas tres presidencias.

En los primeros nueve meses de 2014 se documentaron 201 agresiones a periodistas, un promedio de una cada 28 horas.

Completa este cuadro de ataque a los comunicadores y a la libertad de expresión la discriminación sufrida por las Radios Comunitarias y, en general, por el conjunto de los medios comunitarios y de interés social. La oficina mexicana de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc) señaló a este Tribunal la importancia de contar con mecanismos claros y equitativos para la adjudicación de frecuencias radiofónicas, así como garantizar a la comunicación comunitaria y popular mecanismos de sostenibilidad económica.

Sin embargo, hoy la asignación de concesiones sigue mecanismos discrecionales. La ley confina a los medios sociales a sobrevivir en altas bandas de frecuencias FM: “Un verdadero gueto radioeléctrico”, señalaron, tras denunciar que persiste la criminalización de quienes abren una radio sin permiso.

El Tribunal escuchó el caso de la radio Tierra y Libertad, testimoniado por uno de los protagonistas de esta empresa social. La radio nació en 2001, en el marco de un movimiento social de trabajadores y pobladores surgido en los años setenta en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Numerosos intentos de solicitud de un permiso de radiodifusión fueron vanos, contó el representante de la emisora Tierra y Libertad. Este Tribunal escuchó un vívido testimonio de cómo una noche de abril de 2008 la policía irrumpió en la comunidad y, después de forzar la puerta de la radio con mazos, secuestró los equipos de transmisión mientras la población local protestaba, en una situación de tensión muy alta. A los pocos días, dos líderes de la comunidad fueron denunciados  por uso ilegal de señal sin concesión; el procedimiento judicial llegó hasta la Suprema Corte. “¿Por qué perseguir la única radio comunitaria de Nuevo León? No les gustaba el hecho de que existiera una voz fuera del control del poder», apuntó el testimonio. “La radio era un espacio para hablar de problemas de interés de la comunidad, temas sociales, educación, ayuda entre los vecinos, incluido un espacio para la población indígena en su propia lengua”, añadió.

Finalmente Radio Tierra y Libertad fue autorizada a emitir con solo 22 Watt de potencia, lo que no permite alcanzar más que una zona reducida de la comunidad. Los promotores de Radio Tierra y Libertad llevaron su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mientras que se limitan las Radios comunitarias, expresión de comunidades locales con finalidades sociales, una batalla decisiva se está desarrollando en la vanguardia de las tecnologías comunicativas. En juego está el control de Internet y de la telefonía móvil, así como la acumulación y comercialización de las ingentes masas de datos que estos acumulan. El testimonio de la directora de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), Primavera Téllez, ilustró la situación existente en México en materia de protección de la privacidad de los ciudadanos. La ley de telecomunicaciones en vigor en el país desde el pasado julio del 2014 otorga al Estado un control masivo sobre los servicios de Internet y acaba con la neutralidad de la red sujetando a criterios de mercado la gestión del tráfico. El Estado podrá bloquear el acceso a contenidos o servicios en Internet, así como suspender la señal telefónica en casos de seguridad pública y nacional. Además, la ley obliga a los gestores de servicios de telecomunicación a guardar metadatos de los usuarios por un plazo de hasta dos años, proporcionando la localización geográfica en tiempo real de cualquier dispositivo, así como los datos de los usuarios, que estarán a la disposición de agencias estatales sin necesidad de orden judicial. Todo esto perjudica gravemente la libertad de difundir opiniones e información, así como el derecho a la privacidad de los ciudadanos.

Los casos presentados en esta Audiencia llevó a los jueces a plantear lo siguiente: los testimonios de personas y organizaciones agraviadas dejaron en claro que la relación entre poder político y medios de comunicación se sustenta en una suerte de simbiosis orientada al control, manipulación y sometimiento de una gran parte de la sociedad mexicana, que sólo en contados casos ejerce su derecho a informarse oportuna, veraz y acertadamente de lo que ocurre en el país y en el mundo.

La extremada concentración de los medios de comunicación en unas cuantas manos, dos empresas televisivas nacionales y trece familias que controlan la radio en todo el país, por ejemplo, propicia la sistemática violación del derecho a la información y de la libertad de expresión. El 92% de las señales televisivas está en manos del duopolio televisivo mercantil Televisa-TV Azteca, que además maneja publicaciones impresas, editoriales, casas productoras, portales de internet, servicios telefónicos, televisión por cable y vía satélite, casinos, bancos, casas de préstamos, en el curso de una actividad mercantil ligada a muchas otras empresas de cualidad financiera y bursátil.

Los testimonios recogidos por este Tribunal documentaron cómo el ejercicio del poder político en México atiende en innumerables ocasiones el mandato que la televisión mercantil impone a los tres Poderes Constitucionales que conforman a una república democrática: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Las acusaciones y testimonios que este Tribunal tuvo la oportunidad de conocer documentaron que este contexto mediático se relaciona con un  monopolio político ejercido durante más de ochenta años por el Partido Revolucionario Institucional, hoy nuevamente en el poder presidencial, formación que entregó frecuencias radioeléctricas al margen de toda normatividad a unos cuantos de sus amigos y aliados. Así, desde los años cincuenta del pasado siglo, la televisión se convirtió en la herramienta del régimen para contener y reprimir la protesta social, criminalizándola y exigiendo para ella la represión y la cárcel. Al mismo tiempo, la comunicación televisiva se convirtió en la plataforma fundamental para la producción y socialización de formas de vida e inclinaciones morales acordes con el credo ideológico y el modelo de sociedad impuesto desde las instancias de gobierno del país y los grupos económicos dominantes.

No exageraba el dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, cuando dijo a la revista “Proceso” que él y Televisa eran “soldados del Presidente y del PRI”. Sin embargo, la relación se invirtió, según los testimonios basados en estudios de la Universidad Autónoma Metropolitana: de ser Televisa y su dueño soldados del Presidente, a ser el Presidente soldado de Televisa junto con los otros poderes constitucionales (Legislativo y Judicial).

La llamada Ley Televisa de 2006, que entregaba de hecho la propiedad del espectro radioeléctrico a Televisa y a TV Azteca, así como la reciente reforma de telecomunicaciones que derivó en un fiasco para los esperanzados en que el entendimiento de la hegemonía estatal del poder se sobrepusiera a la de los medios, son hechos contundentes en ese sentido.

Para comprender el origen de la reforma en telecomunicaciones consumada en julio de 2014 es indispensable considerar lo que representó en el contexto que se describe la rebelión ciudadana de 2012, protagonizada por el movimiento #YoSoy132. Por primera vez en la historia de México, multitudes ciudadanas tomaron las calles reclamando la democratización de los medios de comunicación y el fin del control priísta de la sociedad.

A lo largo de 2013, se intensificó la lucha por lograr una reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Cuando el gobierno federal anunció su intención de promover una reforma, más de 300 organizaciones y alrededor de 200 personalidades apoyaron una iniciativa, que recogía muchos de los planteamientos que habían sostenido la AMEDI y otras agrupaciones de la sociedad civil a lo largo de sus muchos años de pugnar por la democratización de los medios. La reforma constitucional, en efecto, enunció varios de los temas que reclamaban las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, en 2014, cuando se aprobó la legislación secundaria, en ella se limitaron los derechos y se cancelaron los avances asentados en la Constitución. Los legisladores impusieron normas restrictivas a espaldas de las protestas multitudinarias, que dieron lugar a la formación del Frente por la Comunicación Democrática, a intensas campañas virtuales y a una cadena humana que cercó los sitios emblemáticos de los poderes político y mediático en la ciudad de México.

La reforma en telecomunicaciones promovida por el sistema de partidos en México y las industrias mediáticas, concebida aparentemente como un intento de disminuir el poder paralelo de los monopolios de la radiodifusión y de la telefonía, contribuye decisivamente al arrinconamiento y marginalización de los medios de carácter comunitario y de cualidad social al margen de la racionalidad del beneficio económico y la comercialización. A las radios comunitarias e indígenas se les ha impuesto exigencias semejantes y aún más estrictas que a las concesiones privadas para obtener una frecuencia en el espectro o para conservarla. En este sentido, es ridícula la potencia de veinte watts que se les concede para transmitir, por ejemplo, mientras se les niega toda posibilidad de acceder a recursos publicitarios que permitan su sostenibilidad. Una auténtica trama jurídica y administrativa que, junto a la hostilización, la persecución de radialistas, la agresión policíaca militar o de grupos vandálicos, atrapan y ahogan a los proyectos comunicativos de carácter comunitario.

Amén de apuntalar el monopolio mediático, la reforma asegura y dota de legitimidad jurídica a la vigilancia masiva de Internet por parte de las autoridades, así como recoge explícitamente el control de la telefonía celular y fija, la fibra óptica, los servicios satelitales para geolocalizar a los usuarios en tiempo real y, eventualmente, la potestad gubernamental para bloquear por razones de seguridad nacional la transmisión de señales en actos de carácter masivo o de protesta social, pudiendo censurar previamente contenidos de Internet. Según el nuevo marco jurídico en materia de comunicación, los concesionarios, es decir, las empresas, están obligadas a prestar esos servicios de espionaje y localización a petición de diversas autoridades, pero sin que sea requisito contar con una orden judicial, y viéndose obligadas a conservar los datos de los usuarios al menos por dos años.

De los hechos expuestos, testimonios y pruebas presentadas durante los dos días previos de Audiencia, se desprende la violación de diversos derechos fundamentales contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en múltiples instrumentos jurídicos regionales e internacionales relativos a la comunicación, la información y los derechos de los comunicadores y periodistas.

El dictamen de los jueces de esta audiencia hizo hincapié sobre un aspecto importante: la mercantilización de la esfera de la comunicación en el país que le ha arrebatado de forma dramática su naturaleza de servicio público a los medios de comunicación despojando a los ciudadanos y ciudadanas de su cualidad de usuarios participantes de un servicio y convirtiéndolos en meros objetos de negocio sujetos a los intereses de las compañías mediáticas.

La transformación de los ciudadanos y ciudadanas, en tanto que usuarios y productores de la comunicación y la información mediáticas, en meras audiencias y consumidores, les niega la participación en la toma de decisiones y en la configuración de la cualidad de los contenidos mediáticos. La sociedad se ve despojada por completo de la comunicación y la información mediáticas y, por lo tanto del ejercicio de la democracia.

La gravedad del déficit democrático y de vulneración sistemática de los derechos humanos en materia de comunicación e información mediáticas, encuentra en el problema de la violencia uno de sus elementos de mayor intensidad. En el contexto de una destrucción generalizada del tejido social del país, el ecosistema mediático y de comunicación se ve afectado de manera alarmante y dramática por una violencia que posee un carácter dual: por un lado, una violencia directa contra la libertad de expresión y de información que toca de manera más dolorosa a los profesionales del periodismo y a los ciudadanos que participan del denominado tercer sector de la comunicación, fundamentalmente iniciativas de comunicación social de naturaleza comunitaria; por otro lado, una violencia simbólica que impone un discurso, unas narrativas mediáticas y unos imaginarios que diseminan en la sociedad valores, formas de subjetivación, modos de vida e inclinaciones éticas, en definitiva, una cultura, afín al modelo económico imperante y a los regímenes de existencia que  éste impone.

En el caso de la violencia directa contra comunicadores, medios y trabajadores de la información, la situación se presenta como insostenible y de una gravedad extrema. El clima de miedo e impunidad en el que se opera la violencia contra periodistas e informadores impone, además, un régimen de censura – mediante el control de la publicidad oficial– y de autocensura – derivada de la violencia– que establece auténticas zonas de silencio informativo en el país.

A esta violencia directa hay que sumarle la existencia de una práctica mediática de violencia simbólica y de producción de lo sensible que atenaza y encierra la producción y circulación de imaginarios acorde con el modelo cultural hegemónico ligado a los intereses de las élites económicas y políticas del país. Los formatos mediáticos de entretenimiento y las narrativas de ficción ocupan un lugar determinante en esta producción hegemónica de imaginarios que marginalizan y silencian toda forma de subjetivación alternativa y todo ejercicio cultural de disenso. El formato de telenovela, en cuya producción el duopolio Televisa-TV Azteca aparece como referente mundial, constituye en México uno de los fenómenos que de manera más plástica y precisa expresa la cualidad de imaginarios y formas de subjetivación. Un formato televisivo que, más allá de su hegemonía discursiva y económica en el campo mediático, demuestra su relevancia simbólica en un país cuyo presidente ha contraído matrimonio con una de las estrellas más importantes de la telenovela.

Finalmente, es necesario agregar que después de la situación relatada en la Audiencia se han registrado acontecimientos que indican que la grave situación que se ha documentado puede agravarse aún más.

Uno de esos acontecimientos es el caso de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, atacados el pasado 26 de septiembre, en Iguala, Guerrero, por policías municipales que dio como resultado el asesinato de 6 personas y la desaparición forzada de 43 normalistas. Este hecho, que ha conmocionado a la sociedad y la comunidad internacional y que se ha definido por muchos analistas como un crimen de Estado, evidencia que la criminalización mediática de la protesta se mantiene, no sólo hacia los normalistas sino también hacia sus familias y los sectores de la población que se han unido para exigir justicia. En gran parte de los medios de comunicación han surgido juicios peyorativos hacia los estudiantes, tildándolos de estar ligados con el crimen organizado o de ser guerrilleros. Se editan frecuentemente imágenes de marchas pacíficas con imágenes de acciones violentas, como las del incendio de una estación del Metrobús que ocurrió el miércoles 5 de noviembre, a más de 20 kilómetros de distancia de la marcha, generando además la idea de que las manifestaciones son violentas.

El segundo caso al que queremos hacer mención es el de la tuitera, la Doctora María del Rosario Fuentes Rubio (@Miut3), activista que publicaba para Valor por Tamaulipas, una cuenta en donde se alerta a los ciudadanos sobre situaciones riesgosas ligadas a la delincuencia organizada de la zona. María del Rosario se encargaba de denunciar estos hechos vía Twitter, para informar y  prevenir a sus seguidores, pero su trabajo terminó el 16 de octubre del presente año, cuando fue secuestrada y asesinada, las fotos de sus últimos momentos fueron publicadas en su propia cuenta de Twitter acompañadas de mensajes de advertencia a sus seguidores. El caso de la doctora María Rosario está inserto en el mismo contexto que el de Ayotzinapa, donde gobierna la total impunidad y se puede atentar de esta manera a la libertad de expresión y a los derechos humanos de los ciudadanos.

Acusaciones

Al Estado mexicano

Por violar los derechos de libre expresión y a la información. Señalamos al Estado Mexicano como responsable de violentar el derecho a la libertad de expresión, garantizado por el artículo 6° y 7° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Por violar los principios de igualdad ante la ley y no discriminación al momento de legislar en materia de Telecomunicaciones, favoreciendo al emporio mediático en detrimento de los derechos de la ciudadanía y comunidades a operar sus propios medios de comunicación

Por promover el empoderamiento del monopolio televisivo conformado por Televisa y TvAzteca a lo largo de las últimas cinco décadas, al grado extremo de que hoy en día este poder fáctico ha comenzado a ejercer funciones que competen al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Por no generar un marco jurídico y reglamentario que asegure el derecho a réplica o libertad de expresión en un sentido más pleno, por no crear una instancia en donde se defiendan los derechos de las audiencias y por hacer un uso abusivo en los controles de las frecuencias radioeléctricas, evitando que comunidades y ciudadanía puedan acceder a ellas, obstaculizando la creación y operación de radios comunitarias y creando con ello una mordaza invisible que atenta contra la libre expresión. Incumpliendo con sus deberes de respeto y garantía.

Por ignorar las demandas ciudadanas que fueron expuestas distintos movimientos exigían  la necesidad de democratizar el espectro radioeléctrico.

Por haber fallado para proteger y prevenir las agresiones y la violencia contra las y los periodistas, permitiendo la impunidad y por participar directa e indirectamente en las comisión de los crímenes denunciados en esta audiencia.

Por no garantizar el cumplimiento de la ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, en particular a las que ejercen el periodismo y por permitir y mantener la impunidad cuando se ejerció violencia contra ellas a través de amenazas, detenciones arbitrarias, delitos de difamación, calumnia o injuria e intimidación y en los casos de violencia feminicida.

Al presidente Enrique Peña Nieto y a la Procuraduría General de la República

Por omisión para ejercer facultades legales de atracción de casos de periodistas asesinados, desaparecidos y agredidos.

Al Instituto Federal Electoral, ahora Instituto Nacional Electoral

Por no haber garantizado las condiciones necesarias para promover la realización de una jornada electoral digna de una democracia auténtica y permitir que la candidatura de Enrique Peña Nieto rebasara los topes legales fijados a los gastos de campaňa de los candidatos presidenciales.

Al Poder Ejecutivo y a las Cámaras legislativas del H. Congreso de la Unión

Por incumplir la disposición constitucional de regular los servicios públicos de telecomunicaciones y radiodifusión en beneficio del interés general que limitaran el poder de los actuales poderes fácticos en materia de televisión abierta. Las cámaras legislativas fueron complacientes con dicha propuesta que encubre omisión legal en materia de límites a la concentración de frecuencias, concesionamiento y propiedad cruzada, que deja intocados a los actuales consorcios mediáticos, en detrimento de los derechos fundamentales de libertad de expresión y derecho a la información.

Al Poder Ejecutivo Federal

Por haber enviado una Iniciativa de ley que violenta los Derechos Humanos, como son: la libertad de expresión, acceso a la información, derecho a la información, libre acceso a internet y derecho a la privacidad.

A la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Por abstenerse de decidir sobre la inconstitucionalidad de las leyes aprobadas.

Al poder legislativo

Por persistir en la criminalización de las y los comunicadores comunitarios, manteniendo vigente el artículo 150 de la Ley General de Bienes Nacionales para quien haga uso del espectro radioeléctrico sin permiso, permitir su prisión y encarcelamiento.

Al Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales

Por erigirse erróneamente como Tribunal al decidir que lo dispuesto en la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones no era de su competencia, cuando el anterior Pleno de comisionados si lo hizo ante la Suprema Corte y quienes están hoy como Comisionados no presentaron Acción de Inconstitucionalidad en defensa de la privacidad y datos personales de la ciudadania que sí son de su competencia.

A la Comisión Nacional de Derechos Humanos

Por no pronunciarse al respecto, de las graves violaciones a los Derechos Humanos aprobados en la Ley, por no emitir medidas cautelares adecuadas en tiempo y forma para la protección de los periodistas agredidos y amenazados y por omisión en la investigación de las agresiones perpetradas contra las y los comunicadores.

A la Secretaria de Gobernación

Por usar de forma abusiva el derecho penal para criminalizar y acallar a voces disidentes en las radios comunitarias y en los medios libres.

A los gobiernos locales, como el de Veracruz y el gobierno del D.F.,

Por bloquear el derecho a la información y a la libertad de expresión, por no emprender acciones preventivas de protección, obstaculizar investigaciones y criminalizar a los periodistas agredidos o asesinados.

Al monopolio mediático de las  cadenas de televisión Televisa y Televisión Azteca y la Organización Editorial Mexicana y al Grupo Milenio

Por criminalizar la protesta social y cancelar el derecho a la información y la libertad de expresión a través de los siguientes mecanismos: mentir flagrantemente, tergiversar y ocultar información, por no otorgar el derecho de réplica, por generar campañas de linchamiento contra los comunicadores, los movimientos sociales y los sindicatos; por orquestar junto con los gobiernos municipales, estatales y federales una estrategia de legitimación de la represión que implicó violaciones severas  a los derechos humanos.

A los sicarios periodísticos de las empresas mediáticas

Por criminalizar a los movimientos sociales y atacar los derechos de los trabajadores.

Petición

Finalmente, pedimos a ustedes, miembros del jurado del Tribunal Permanente de los Pueblos, que reciban nuestra acusación, se solidaricen con nuestra lucha y atiendan en la medida de sus capacidades nuestra demanda de justicia. De manera especial, pedimos al Tribunal que nos ayude a visibilizar la grave situación de desinformación que padecemos las y los mexicanos.

Documento de la Audiencia Temática Final: Desinformación, Censura y Violencia Contra los Comunicadores 

—   La audiencia final del TPP México se llevó a cabo del 12 al 15 de noviembre de 2014 en las instalaciones del Centro Universitario Cultural, A.C., ubicado en Odontología 35, Col, Copilco Universidad en la delegación Coyoacán D. F.  

Periodistas de a Pie :: Videos: Ganadoras en reportaje escrito del Concurso “Género y Justicia” 2014, hablan de sus trabajos


Por: RedacciónPublicado: 13.11.2014


Sólo un feminicidio se ha castigado en Puebla por Mely Arellano, 1er lugar del Concurso Género y Justicia en reportaje escrito.

Mely Arellano fundadora de LadoB, habla de la realización del reportaje que se centro en un comparativo del número de feminicidios registrados en la procuraduría del estado con las documentadas por la sociedad civil y cuantas de ellas habían tenido una sentencia, sin embargo el reportaje muestra la impunidad en los casos de feminicidio desde su tipificación en 2013, ya que existe un vacío en la ley toda vez los jueces tienen la faculta de juzgar estos crímenes por homicidio doloso pues tiene la mismas causales.

Consulta el reportaje Las mujeres que faltan en Puebla en LadoB en el siguiente enlace: http://ladobe.com.mx/2014/06/solo-un-feminicidio-se-ha-castigado-en-puebla/

Mujeres Sol (Ser mujer en Oaxaca) por Roselia Chaca 2do lugar del Concurso Género y Justicia 2014

Roselia Chaca, autora de las serie señala que los textos abordan la situación de la mujer indígena en el Itsmo de Tehuantepec, al sur de Oaxaca, con la intención de visibilizar la falta de derechos que tienen las mujeres indígenas a la salud y cuando se viloentan sus derechos políticos por los usos y costumbres de las comunidades.

Consulta los reportajes, Mujeres Sol (Ser mujer en Oaxaca) en el los siguientes enlace:

Con sello de negligencia y muerte

http://www.noticiasnet.mx/portal/istmo/general/salud/222884-sello-negligencia-muerte

La justicia escucha, ve y olvida http://www.noticiasnet.mx/portal/en/node/228872

Más información en http://www.noticiasnet.mx

Las mujeres que faltan en Puebla por Aranzazú Ayala Martínez, 3er lugar del Concurso Género y Justicia 2014

Aranzazú Ayala Martínez integrante de LadoB, explica el desarrollo del mismo y como a través de la historia de Crescencia, que se centra en el reportaje muestra el incremento de desapariciones mayormente de mujeres en Puebla. «La historia de Crescencia es lamentablemente la historia de 119 mujeres que solo este año han desaparecido en Puebla».

Consulta el reportaje Las mujeres que faltan en Puebla en LadoB en el siguiente enlace: http://ladobe.com.mx/2014/08/las-mujeres-que-faltan-en-puebla/

La Ceremonia de premiación se llevo a cabo el 6 de noviembre en el Auditorio José María Iglesias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde Melly Arellano, Roselia Chaca y Aranzazú Ayala, fueron premiadas.

Conoce a todas y todos los ganadores

Periodistas de a Pie :: La «casa blanca» de EPN y el caso Ayotzinapa

Publicado: 13.11.2014

Periodistas de a Pie es un espacio informativo semanal conducido por reconocidas periodistas, que analizan la realidad nacional desde la trinchera de un periodismo crítico y con compromiso social.

En este programa, las periodistas Daniela Pastrana, Lydiette Carrión y Margarita Torres entrevistan en el estudio de Rompeviento a Rafael Cabrera, reportero de Aristegui Noticias.

Programa transmitido el jueves 13 de noviembre de 2014 a las 9pm.

www.rompeviento.tv

Periodistas de a Pie :: Consejos para hacer una gran historia con origen en archivos históricos de aparatos de inteligencia

Publicado: 13.11.2014

Durante los tres días de duración del Taller: Periodismo, Espionaje y Archivos Secretos, Jacinto Rodríguez, impartió a los asistentes una serie de consejos para realizar grandes historias a partir del uso de archivos históricos de los aparatos de inteligencia en México.

El taller abrió con la reflexión por parte de los asistentes de la pintura El ángel de la historia del pintor suizo Paul Klee y con la recomendación fundamental de aprender a tener paciencia y a estar en solitud para realizar una buena investigación desde los archivos, Jacinto apunto que al emprender una investigación se debe partir desde la sospecha y se debe plantear desde lo más profundo y preguntar ¿Cuál fue la intención del poder, era necesario, debía suceder?, por lo que es necesario responder qué y cómo paso el hecho de nuestra investigación, pero fundamentalmente explicar el porque sucedió, es por ello no solo se debe pensar en revelar si no en explicar el suceso y la realidad.

Por otra parte para ir construyendo una investigación desde los archivos, se debe estudiar a fondo el tema que se pretende abordar y a su vez tener el contexto histórico del suceso de la investigación, por lo que recomiendo el uso de textos literarios, películas, documentales, material hemerográfico y cualquier fuente de información que permita tener un panorama general del acontecimiento, no solo nacional si no también internacional que permita tener una mayor claridad en las preguntas que guiaran la investigación, sin embargo a lo largo de la investigación siempre aparecerán dudas que no se deben dejar de lado por lo que es importante tenerlas en cuenta y tratar de responderlas a lo largo de la investigación.

Como parte del taller los asistentes acudieron al Archivo General de la Nación, para introducirse al mundo de los archivos y como recomendación del ponente se debía visitar las galerías 1 y 2, las cuales albergan los archivos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), de la Dirección General deInvestigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) y de la Secretaría de la defensa nacional (Sedena).

Sobre el tratamiento que se debe de tener con los documentos Jacinto, recomendó que no solo de debe citar el contenido en las investigación, para tener una gran historia se tiene que desarmar el documento y describir en su totalidad, su estado físico, el color del papel como estaba ordenado en las cajas donde se encuentran y todo lo que se pueda describir de el, cada detalle nos da pistas para reconstruir la historia pues en el detalle esta el secreto.

Recomendaciones

  • Paciencia.
  • Tener conocimiento del contexto histórico de la investigación.
  • Tener una relación respetuosa con el personal de los archivos.
  • Dejar el ego personal.
  • Se debe ser ético y no publicar aspectos personales de los que se pueda encontrar en los documentos.
  • Desarrollar una investigación a fondo y no dejarse llevar por la exclusiva.
  • No se debe buscar cambiar la historia.
  • Se debe mostrar, no juzgar
  • Se debe tener claridad con la emoción de encontrar una gran historia, se puede estar en riesgo, por lo que no se debe de albergar toda la información, se debe de compartir la información con medios aliados o organizaciones de la sociedad civil de confianza.
  • Se debe trabajar la historia con el editor del medio en el que se colabore, si se tiene, sino con alguna persona de confianza.
  • Si existe bloqueo o censura por parte de los medios y de las autoridades, se debe buscar medios aliados y publicar la investigación en conjunto.
  • Se debe compartir nuestras experiencias en forma de terapia, pues aveces no se esta preparado para manejar la información que se encuentra en los archivos.
  • Se debe estudiar estructuras narrativas para fortalecer la escritura de la investigación.
  • Se puede hacer uso de nuevas forma narrativas como el multimedia para presentar la investigación.
  • Paciencia

El taller cerro con la reflexión de Walter Benjamin de la pintura “El ángel de la historia” que dice «En ese cuadro se representa a un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abierta y además las alas desplegadas. Pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo. Lo que llamamos progreso es justamente esta tempestad”.

#WeWantChange: Alto a la impunidad de los crímenes contra periodistas

Fuente: IPIatFreemedia
Entrevista a Daniela Pastrana

«La situación en Veracruz es lo que más me ha impactado, por el grado de descomposición y soledad en la que me encontré a los colegas.»

Con motivo del primer Día Mundial contra la impunidad de los crímenes contra periodistas, IPI preguntó Daniela Pastrana, acerca de la situación actual que enfrentan los periodistas en México y cómo la impunidad afecta a la sociedad mexicana en su conjunto.

Periodistas de a Pie :: Inseguridad en México y crisis en la CNDH

Publicado: 06.11.2014

Periodistas de a Pie es un espacio informativo semanal conducido por reconocidas periodistas, que analizan la realidad nacional desde la trinchera de un periodismo crítico y con compromiso social.

En este programa, los periodistas Alberto Nájar, Verónica García de León y Majo Siscar entrevistan en el estudio de Rompeviento a Alejandro Hope, investigador; y Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación Justicia.

Programa transmitido el jueves 6 de noviembre de 2014 a las 9pm.

www.rompeviento.tv

Periodistas de a Pie :: Resultados del Concurso “Género y Justicia” Ensayo, Documental y Reportaje Escrito 2014

Por: RedacciónPublicado: 30.10.2014

A todas las personas que participaron en el Concurso “Género y Justicia” 2014:

Las instituciones convocantes agradecemos el interés y compromiso al participar en esta edición del concurso, en sus categorías de ensayo, documental y reportaje escrito, cuyo fin es promover el análisis y el debate jurídico-académico sobre los derechos humanos de las mujeres, e incentivar la investigación y difusión de la problemática vinculada al género y la justicia.

Con agrado les comunicamos que la totalidad de los trabajos que se recibieron, en las tres modalidades del concurso, representan un aporte de gran relevancia para el cumplimiento de dicho objetivo.

Asimismo, queremos hacer de su conocimiento lo siguiente:

  • La convocatoria del concurso se lanzó el 14 de abril de 2014 y cerró el lunes 8 de septiembre de 2014.
  • En total se recibieron 73 trabajos.
  • En la categoría de Ensayo, se recibieron 27 trabajos procedentes del Distrito Federal, Campeche, Chiapas, Coahuila, Guanajuato, Puebla, Michoacán, Morelos y Sonora.
  • En la categoría de Reportaje Escrito, se recibieron 28 trabajos procedentes del Distrito Federal, Guanajuato, Oaxaca, Puebla y Chiapas.
  • En la categoría de Documental, se recibieron 18 trabajos procedentes del Distrito Federal, Baja California, Distrito Federal, Chiapas, Jalisco, Oaxaca y Sonora.
  • La determinación de los trabajos ganadores estuvo a cargo de un jurado imparcial integrado por personalidades del ámbito académico, social, periodístico y cinematográfico, quienes han sido reconocidas por su compromiso y trayectoria.
  • El licenciado Arturo Sobrino Franco, titular de la Notaría Pública 49 del Distrito Federal, estuvo presente en las sesiones de trabajo en las que quienes integraron el jurado de las categorías de documental y reportaje escrito deliberaron y determinaron cuáles eran los trabajos ganadores y posteriormente, al abrir los sobres cerrados que se entregaron junto con los trabajos, dio fe de la identidad de las y los autores.
  • El licenciado Carlos Ricardo Viñas Berea, titular de la Notaría Pública 72 del Distrito Federal, hizo lo propio en la sesión de trabajo en la que participaron quienes integraron el jurado del concurso de ensayo.
  • La deliberación y proceso de las tres sesiones de trabajo consta en las actas correspondientes que podrán ser consultadas en la página de Internet www.equidad.scjn.gob.mx a partir del 17 de noviembre de 2014.
  • De acuerdo con lo establecido en las bases de los concursos, los ensayos, documentales o reportajes escritos que fueron entregados sin seudónimo, se descalificaron de forma automática. Ratificamos la recomendación de que en ediciones futuras se ponga particular empeño en cumplir con dicho requisito. Cuando se encuentre abierta la convocatoria y los participantes deseen información sobre la recepción de los trabajos, deberán hacerlo a través del correo electrónico [email protected], bajo el seudónimo con el que el trabajo fue entregado.
  • Para futuras ediciones, se sugiere buscar temáticas novedosas y abordarlas de forma que cuestionen los esquemas jurídicos, sociales y familiares que responden a prejuicios y estereotipos de género. Es importante que los trabajos despierten inquietudes y transmitan ideas concretas a sus receptores.
  • Asimismo, tal como establecen las bases, se informa que la aplicación de la perspectiva de género y del enfoque de derechos humanos es sumamente valorada en el Concurso “Género y Justicia”.

Agradecemos enormemente la participación de todas aquellas personas que enviaron trabajos y les invitamos a que continúen analizando y visibilizando las problemáticas de género y justicia para, así, contribuir a su solución.

Atentamente,

Las instituciones convocantes.

RESULTADOS CATEGORÍA DE ENSAYO

Primer lugar

Androcentrismo en el campo de Justicia

Seudónimo: Maryam Mizakhani

Autora: Mariel Cameras Myers

Segundo lugar

La Suprema Corte y la Justiciabilidad de los mensajes estigmatizantes

Seudónimo: Olympe

Autora: Ana Micaela Alterio

Tercer lugar

Género y justicia entre las mujeres nahuas del municipio de Rafael Delgado, Veracruz. Una mirada a través de la Asociación Civil, Kalli Luz Marinas

Seudónimo: Azul

Autora: Carolina Elizabeth Díaz

El jurado que determinó qué trabajos eran los ganadores se integró por:

Luis Daniel Vázquez.

Doctor en Ciencias Sociales por la FLACSO-México, maestro en Sociología Política por el Instituto Mora y Licenciado en Ciencia Política y Derecho, en ambos casos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Una de sus áreas de especialización es el estudio de los derechos humanos. Ha participado en el Comité Coordinador para la Elaboración del Diagnóstico y Programa de los Derechos Humanos en el Distrito Federal entre 2007 y 2009. Participó en el proyecto financiado por Atalaya sobre el impacto de las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el diseño de política pública y en el proyecto “La respuesta al VIH-SIDA en Latinoamérica desde la perspectiva social”. Actualmente, es profesor investigador de tiempo completo de la FLACSO-México, donde también coordina el Doctorado en Ciencias Sociales.

Isabel Montoya Ramos.

Es Abogada por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México en la que durante cuatro años participó en competencias mundiales sobre derecho internacional. Es Maestra en derecho internacional humanitario y derechos humanos por la Academia de Derecho Internacional fundada por la Universidad de Ginebra y el Instituto de Altos Estudios Internacionales y en Desarrollo de Ginebra, Suiza. Se desempeñó como asistente de investigación en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM así como en el Instituto Nacional de Ciencias Penales. Laboró como Oficial de Elegibilidad en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados de la Secretaría de Gobernación. Trabajó como asesora en el Programa de Equidad de Género en la SCJN. Posee conocimientos sobre derecho internacional humanitario, derecho internacional de los derechos humanos, derecho de los refugiados, derecho penal internacional y género. Actualmente se desempeña como Profesora-Investigadora en el Instituto Nacional de Ciencias Penales y estudia el doctorado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Miguel Rabago.

Doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca. Con estudios en Derecho y Estudios Latinoamericanos en la UNAM, la Universidad de Chile y el ITESO. Sus áreas de investigación se concentran en la crítica sociológica y antropológica del Derecho y el Estado en América Latina. Actualmente es profesor e investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana.

RESULTADOS DE LA CATEGORÍA DE DOCUMENTAL

Primer lugar

Justicia para Adriana Manzares

Seudónimos: Mafalda

Realizadores: Érica Mora Garduño, Iván Hernández Soriano, Alfredo Rodríguez Peña, Rosalío Pablo de la Cruz y Adriana Manzanares Cayetano

Segundo lugar

Soldados sin patria

Seudónimo: Petra Colorado

Realizadoras: Griselda San Martín Alonso y Elaine Cromie

Tercer lugar

“Si te violan defiéndete pero poco”… El caso de Yakiri Rubio Rubio

Seudónimo: EFE

Realizador: Fred Alberto Álvarez Melo

La selección de los documentales ganadores estuvo a cargo de un jurado integrado por:

Adriana Castillo

Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Maestra en Cultura Histórica y Comunicación por la Universidad de Barcelona, España. Cuenta con una especialidad en Gestión y Políticas Culturales (UAM-OEA). Liceico. Licghts Quarterly y Netherlands Quarterly of Human Rights. Con 18 años de experiencia en el desarrollo e implementación de estrategias de comunicación para diferentes públicos. Fue Directora de Educación del Festival Internacional de Cine de Guanajuato. Ha sido coordinadora de proyectos culturales en la UNAM, el IMCINE, el Festival de Cine Latinoamericano de Vancouver, en el Festival DOCS DF, entre otros. Se ha desempeñado como docente en Universidad Anáhuac. Fue Subdirectora de Divulgación y Jefe de Festivales y Promoción Cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Actualmente se desempeña como Secretaria Técnica de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

Marcela Talamás Salazar

Licenciada en Derecho con mención por trayectoria académica en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey y cuenta con un Máster en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. Es especialista en derechos humanos, tema que ha trabajado en organizaciones de la sociedad civil, la academia y organismos públicos como la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En dicha instancia formó parte del equipo que elaboró el primer diagnóstico y programa local sobre Derechos Humanos. Fue asesora en el Programa de Igualdad de Género de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Actualmente, es Directora General Adjunta de Planeación de Política Pública de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.

Cinematográficos. Ha sido productora de teatro y radio, reportera, guionista, conductora desde 1997 del programa Gente de cine. Se desempeñó como productora, guionista y musicalizadora de la serie En el fondo somos así coproducción del FONCA y Radio Educación. Realizadora y musicalizadora de Espacio Académico AAPAUNAM, de Radio UNAM.

RESULTADOS DE LA CATEGORÍA DE REPORTAJE ESCRITO

Primer lugar

Sólo un feminicidio se ha castigado en Puebla

Seudónimo: Camila Morrison

Autora: Mely Georgina Arellano Ayala

Segundo lugar

Mujeres Sol (Ser mujer en Oaxaca)

Seudónimo: Bidunu biaani

Autora: Roselia Orozco Martínez

Tercer lugar

Las mujeres que faltan en Puebla

Seudónimo: Arañas

Autora: Aranzazú Ayala Martínez

La selección de los reportajes ganadores quedó a cargo de un jurado integrado por:

Daniela Rea.

Estudió Periodismo en la Universidad Veracruzana. Trabajó en el periódico Sur de Veracruz, que más tarde se convirtió en Imagen, con temas sobre migración, derechos humanos, obreros portuarios. Desde 2005 trabaja en Reforma, donde cubre para la sección Nacional temas de pobreza y desarrollo social. Ganadora del Primer Lugar del Concurso “Género y Justicia” 2013 organizado por la SCJN, ONU-DH, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie.

María Teresa Juárez.

Estudió Periodismo en la UNAM y tiene una Especialización en derechos humanos para periodistas por la Universidad Iberoamericana. Tiene estudios en periodismo social, literatura, radio y guionismo televisivo. Ha colaborado en el Instituto Mexicano de la Radio, Radio Educación, AMARC-México, Código D.F. y como reportera, productora, conductora, coordinadora general, guionista y autora de diversas series. En 2010 obtuvo el Primer Lugar en la categoría Radiorevista, en la Octava Bienal Internacional de Radio. Ha sido consultora en periodismo especializando en salud, sexualidad y temas ambientales, para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y WWF-México entre otros. Ha sido jurado para la edición 2012 del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuters. Actualmente se desempeña como consultora especializada en temas de género para medios de comunicación y colabora para periódicos, revistas y sitios de internet.

Yuriria Sierra.

Estudió Ciencia Política en el ITAM. Su carrera en los medios de comunicación se ha caracterizado por construir nuevos canales de cercanía con las nuevas generaciones. Ha ofrecido en prensa escrita, radio y televisión, un modelo informativo joven y sin solemnidades. Fue conductora de «Planeta 3 ¡A chaleco!», y editora de «Contextos», suplemento de política en “Milenio Diario”. Ha colaborado en Nexos, Milenio Semanal, Etcétera, Chilango y El Huevo. Actualmente es conductora en Imagen Radio. Escribe, también, «Nudo Gordiano», columna política en Excélsior. Además, de conducir la Segunda Emisión de Noticias de CadenaTres.

Para próximos concursos de ensayo, documental y reportaje escrito, consulte: www.equidad.scjn.gob.mx

Periodistas de a Pie :: «Ni vivos ni muertos». Desaparición forzada en MX

Publicado: 30.10.2014

Periodistas de a Pie es un espacio informativo semanal conducido por reconocidas periodistas, que analizan la realidad nacional desde la trinchera de un periodismo crítico y con compromiso social.

En este programa, las periodistas María Teresa Juárez y Jésica Zermeño entrevistan en el estudio de Rompeviento a Avelina Fonseca, periodista de Cauce Ciudadano; Federico Mastrogiovanni, periodista y escritor; y Luis Ramírez Guzmán, director del documental «Ni vivos ni muertos».

Programa transmitido el jueves 30 de octubre de 2014 a las 9pm.

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Periodistas de a Pie :: Las razones de fondo de la tragedia en Guerrero

Publicado: 23.10.2014

Periodistas de a Pie es un espacio informativo semanal conducido por reconocidas periodistas, que analizan la realidad nacional desde la trinchera de un periodismo crítico y con compromiso social.

En este programa, los periodistas José Jiménez, Daniela Pastrana y Lydiette Carrión entrevistan en el estudio de Rompeviento a Andrés Barreda, profesor investigador de la UNAM.

Programa transmitido el jueves 23 de octubre de 2014 a las 9pm.

www.rompeviento.tv

Las fosas del silencio

Discurso de Marcela Turati Muñoz en Oslo Freedom Forum 2014.

Oslo, Noruega, 21 de Octubre.– Estas imágenes son el retrato del día a día en México desde el 2006, cuando el presidente Felipe Calderón Hinojosa declaró la» Guerra contra las Drogas» los soldados y la policía armada llevaron esta lucha contra los cárteles a las calles. Los criminales respondieron con armamento militar y esto explotó en una guerra por el territorio. Guerra que hasta ahora continúa vigente.

Yo era una periodista normal, me dedicaba a cubrir pobreza y antes de darme cuenta, ya estaba reporteando sobre masácres y fosas clandestinas. La violencia ha cambiado mi vida así como las vidas de millones de mexicanos.

He entrevistado a personas que han sido torturadas por militares, a padres a los que sus hijos fueron ejecutados sumariamente. Fui contactada por familias que se vieron obligadas a ser desplazadas, horrorizadas, sin poder pronunciar lo que les había sucedido. Participé en grupos de sesión para niños huérfanos en donde nos compartían sus pesadillas. Una vez conocí a 30 mujeres, ellas traían fotos de sus hijos desaparecidos. Querían contar su historia. En ese momento pensé que no podría entrevistarlas, que sería muy doloroso pero lo hice. Escojí este camino durante estos años. La búsqueda de los desaparecidos.

De igual manera que me sucedió a mi, repentinamente los periodistas mexicanos nos convertimos en corresponsales de guerra en nuestra propio país. Cuando terminó el periódo de Calderón hicimos un conteo de 100,000 personas asesinadas, 27 mil desaparecidos, cientos de miles que han sido desplazados, y un número incontable de heridos, mutilados, huérfanos y/o viudos. Asombrosamente con el gobierno de Enrique Peña Nieto, esas cifras desaparecieron. La violencia se fue al suelo como en un truco de magia.

Entendimos que la razón principal de esta guerra no es por un cártel, es por territorio. Este combate es por control. Por el control de la población, control de la información.

Más de 80 periodistas han sido asesinados o desaparecidos en los últimos 8 años, ellos no murieron en la línea de fuego o porque pisaron una mina como probablemente hubiera sucedido en una guerra tradicional. En México, los periodistas han sido perseguidos en sus oficinas, en las calles en sus hogares frente a su familia.

Por miedo a perder su vida, docenas han abandonado sus hogares, buscan asilo en el extranjero o refugio en otros estados de México. Algunos de ellos eran periodistas de investigación, ahora venden hot-dogs, se dedican a cortar el césped o a limpiar escuelas.

Los silenciadores han garantizado impunidad. Las amenazas, la tortura, las desparaciones y asesinatos de periodistas siempre van sin castigo alguno.

A pesar de esto el gobierno federal anuncia galantemente en foros internacionales que ha construido un mecanismo para protección de periodistas y ha modificado la ley para que cada ataque a informadores quede registrado como un crimen federal. Sin embargo, la ley sólo se hace válida en papel, en la vida práctica se ha demostrado que no funciona.

En el México de hoy en día hacer periodismo se asemeja a caminar en arenas movedizas. Es muy complicado saber donde se encuentra el verdadero peligro. En ciertas zonas, oficiales gubernamentales son parte del crimen organizado y cuando los entrevistas no sabes en realidad con quien estas hablando. La corrupción es la firma de esta tragedia.

Los reporteros mexicanos estamos atrapados entre varios fuegos: el impuesto por los narcotraficantes, quienes dictan las reglas de la cobertura periodística y castigan a quienes se nieguen a seguirlas, o la censura del gobierno quienes compran el silencio de los medios de comunicación para prevenir un verdadero periodismo de investigación, o la censura de los dueños de las corporaciones mediáticas quienes manipulan la información con tal de no perder los privilegios que la clase política les otorga convirtiéndose así en sus cómplices.

Donde la prensa esta sometida a los poderes fácticos las personas pierden su derecho a ser informados y aprenden a no confiar en los periodistas. La gente muere y nadie se entera. No existen reportes de los lugares donde pasajeros de autobuses son asesinados de manera fortuita o sobre los cientos de jóvenes que desaparecen en las carreteras o son forzados a reclutamiento en cárteles de droga. Todo esto sucede mientras la violencia desparece mágicamente de la agenda de los medios gracias a un cambio en la propaganda del gobierno. En su desesperación los ciudadanos están usando las redes sociales para contar sus historias, algunos de ellos pagaron con su vida por llevar a cabo esta tarea.

Cuando nosotros los reporteros, nos dimos cuenta que estamos solos y que el gobierno no nos protegerá, comenzamos a crear lazos, redes de solidaridad y entrenamiento, como el que co-fundé llamado Periodistas de a Pie. Empezamos organizando cursos para regresar seguros de las zonas de conflicto, aprendimos a encriptar información sensible y buscamos técnicas para estar emocionalmente sanos, mantener limpias nuestras almas de tanto horror.

Hubieron tiempos en los que nos convertirmos en un centro de crisis, recibíamos llamadas de nuestros colegas en pánico, rogando por ayuda porque alguno de sus reportajes había hecho enojar a alguien.

Una de las llamadas de emergencia que recibimos fue la de Gregorio Jiménez de la Cruz, un reportero del estado de Veracruz. Fue secuestrado en febrero, cinco hombres armados se lo llevaron de su casa enfrente de su familia. Ese mismo día valientes colegas tomaron las calles demandando al gobierno que lo buscara. Mucha gente protestó en solidaridad alrededor del país con la misma demanda, su cuerpo fue encontrado una semana después.

Gregorio era un reportero común, ganaba menos de dos dólares por nota, así que tenía varios trabajos al mismo tiempo ya que el dinero que ganaba no era suficiente para poder mantener a su familia. Él no tenía seguro médico ni derechos laborales, en la pequeña ciudad en la que vivía reporteaba sobre la escasez de servicios básicos, de los problemas en los bares y los secuestros, un tema que alguien trató de silenciar.

Algunos periodistas en respuesta a su asesinato, viajaron a Veracruz para investigar sobre su muerte. Durante tres días estuvimos encerrados en una habitación de hotel entrevistando a otros reporteros quienes se sentían inseguros u observados por los cárteles o políticos poderosos que demandaban su silencio. Preparamos un reportaje sobre la muerte de Gregorio para sacarlo de la fosa en donde los silenciadores pretendían mantenerlo enterrado.

Hicimos lo que los periodistas saben y deben hacer: realizamos una investigación. Esto es lo que queremos seguir haciendo: traer luz a los lugares donde el silencio prevalece, hacer la tarea de los silenciadores mucho más difícil. Lo que necesitamos es asegurar que cualquier que esta siendo amenazado pueda seguir haciendo su trabajo y no tenga que dejar el país.

Es peligroso. Actualmente es imposible esconder que en varias áreas de México quien esta a cargo es la narcopolítica. El mes pasado vimos su cara más brutal, cuando la policía municipal atacó a estudiantes. Mataron a seis personas y uno de ellos fue encontrado desollado, detuvieron a otros cuarenta y tres. Desde entonces están desaparecidos. Sabemos que estos policías los entregaron a sicarios pertenecientes a un cártel local, existen versiones que aseguran que los estudiantes fueron quemados vivos y luego enterrados. Una vez más me encontré visitando fosas clandestinas buscando por restos, entrevisté padres enloquecidos por el dolor en busca por sus hijos.

En una de las últimas crisis se ha descubierto que el ejército mexicano masacró a 22 jóvenes. El reporte oficial fue que estas personas habían sido asesiandas en combate cuando en realidad fueron ejecutadas. En una investoigación periodística se denunció el crimen. Investigaciones como esta cambian el curso de la historia, las violaciones a derechos humanos que ocurren en mi país.

Esto es lo que necesitamos: Grupos independientes de investigación que lleven luz a las zonas de obscuridad. Equipos que investiguen los crímenes cometidos en contra de la gente. Más colegas que griten los nombres de los asesinos e insistir hasta que la impunidad se termine. Poder investigar sin miedo de terminar en una zanja. No sólo se trata de defender la libertad de experesión sino de defender el derecho de los ciudadanos a estar informados.

Esta es nuestra lucha contra el silencio. Esta es nuestra lucha por la vida.

Marcela Turati habla sobre el periodismo bajo la guerra contra las drogas en México


Discurso en Ingles

Oslo, Noruega, 21 de October.- This images are Mexico’s everyday life, since 2006, when President Felipe Calderon declared the “war on drugs”, soldiers and policemen have taken to the streets to fight the drug trade with guns. The criminals responded with military weapons, and this ignited a territorial war. Until now.

I was a “normal” journalist covering poverty issues, and before I knew-it I was covering mass murders and reporting about mass graves. Violence has changed my life, as well as the lives of millions of Mexicans.

I interviewed people who had been tortured by the military and parents whose children had been summarily executed. Terrified displaced families uncapable to pronounce what happened to them contacted me. I participated to group-therapy sessions for orphan children sharing their nightmares.

Once, I met thirty women. They came to me with pictures of their missing sons. They wanted to tell their stories. At that moment I thought I could not interview them. It was really painful but I did it. I chose this path during these years. Looking for the missing people.

As me, all of a sudden, we Mexican journalists have become war correspondents in our own country. When President Calderon’s period finished we counted one hundred thousand people killed. Twenty-seven thousand have gone missing, hundreds of thousands more have been displaced, and an untold number have been wounded, crippled, orphaned or widowed. Suddenly, with Enrique Peña Nieto’s government those figures magically disappeared. Violence went down. It was hidden as if by a hat-trick.

We understand that the main reason for this war is not drug trade, but territory. This war is about control. Control of the population, control of information.

More than eighty have been murdered or disappeared in the last 8 years. They do not die in crossfire, or because they step on a mine, like they would in a traditional war. In Mexico, journalists are being hunted, AT their offices, on the street, at their homes in front of their family.

For fear of losing their lives, dozens have abandoned their hometowns. They seek refuge in other states of Mexico or apply for asylum in other countries. Some of them used to be investigative journalists. Now they sell hot dogs, mow lawns or clean schools.

The silencers have guaranteed impunity. The threats, torture, disappearances and murders of journalists always go unpunished.

In spite of this, Mexico’s federal government announce in international forums that it has built a mechanism to protect journalists and a law that turns into federal crimes every attack against journalists. But the law is only good on paper. In reality we have proven that it doesn’t work.

In today’s Mexico, doing journalism is like walking on quicksand. It is hard to know where the danger lies. In some areas, government officials are part of the organized crime and when you interview them you don’t know who you are talking to. Corruption is the signature of this tragedy.

Mexican reporters are trapped between several fires: the one imposed by drug lords, who dictate the rules of coverage and punish those who do not comply; or government censorship, which buys the silence of the media to prevent investigative journalism; or censorship from owners of media outlets who manipulate their information to avoid losing government privileges, thus becoming accomplices.

Where the press is submitted to de-facto powers, people lose their right to be informed and learn not to trust journalists. People died and nobody knows. There are no reports of the towns where bus passengers are randomly murdered, of the hundreds of young men who disappear on the highways or who are forcibly recruited by the drug cartels. While violence is magically disappearing from the news cycle, thanks to a shift in government propaganda. In their desperation people are using social media to tell the stories. Some citizens paid for this with their lives.

When we, reporters, realized that we were alone, that the government wont protect us, we started creating solidarity and training networks. Like the one I co-founded with other colleagues, called Journalists on Foot (Periodistas de a Pie). We started by organizing courses to help us come back safely from covering danger zones, or encrypt sensible information or searching techniques to be emotionally health, to keep clean our souls in such horrors. There were times when we became a crisis center, receiving calls from our colleagues, in panic, begging for help because of a news report that upset someone.

One of the SOS calls we received was for the search of Gregorio Jimenez de la Cruz, a reporter from the state of Veracruz. He was kidnapped in February. Five armed men pulled him out of his house right in front of his family. That same day, brave journalists took to the streets, demanding the government to find him. All around the country many protested in support. His body was found a week later.

Gregorio was a common reporter. He made less than two dollars per news report. He had several jobs, because the money he earned was not enough to support his family. He had no health insurance, nor labor rights. In the little town where he lived, he reported on the lack of basic services, troubles at bars and kidnappings, a subject that someone tried to silence.

Some journalist in response to his death traveled to Veracruz to research on his murder. For three days we were locked in a hotel interviewing journalists who felt they were being watch by drug lords or powerful politicians who demanded their silence. We prepared a report on the death of Gregorio to pull him out of the mass grave in which the silencers meant to keep him buried.

We did what journalists know how to do, and must do: we performed an investigation. That is what we want to keep doing: to bring light to the places where silence prevails, to make the duty of the silencers more difficult. What we need is to ensure that anyone who is being threatened can continue doing their work, and don’t have to leave the country.

It’s dangerous. By now, it’s impossible to hide that in several areas of Mexico narco-politics is in charge. In the last month, we have just seen its most brutal face, when a local police force atacked students. They killed six people –one was found flayed–, and they detained forty-three others. Since then they are missing. We know that these police agents handed them to a local cartel. Some versions say the students were burned alive their bodies buried. Once again I have to visit mass graves looking for bodies, I interviewed parents crazy for the pain, searching for their sons.

The Mexican state is searching, but only more mass graves with more bodies are found. In just one day were twenty eight. Not the missing students. No one knows who this people were. Those bodies are the clandestine grave yards of which Mexico has been filling, those that the local press cannot talk about. They are the bodies of silence.

In one of the latest crisis, it was discovered that the Mexican army massacred twenty two young people. Their official report was that they were killed in combat but in reality they were executed. A journalistic research denounce the crime. Investigations as this change the course of history, the human rights violations happening in my country.

This is what we need: Independent investigative teams that bring light to the dark zones. Teams that research the crimes committed against the people; more colleagues to shout the names of the killers and to insist until impunity comes to an end. Investigate without fear of ending up in a ditch. Is not only about defending liberty of expression is about the citizens right to be informed.

This is our fight against silence. This is our fight for life.